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Antoine d’Agata, Muerte a la Pasividad del Documento

Antoine d’Agata, Muerte a la Pasividad del Documento
21 abril, 2016 David Basilio

“The brutality of the form, the intensity of the vision obligates us, still more than images that pretend to document, to involve ourselves with the reality of what we are seeing.”

Antoine d’Agata

 

Cuando se habla del genero documental hace resonancia la cuestión de la verdad y la autenticidad de la imagen que registra un evento para definir su valor, lo cual considero un razonamiento infructífero. Werner Herzog afirma que no existe diferencia entre documental y ficción y es este punto la intersección con la postura del fotógrafo francés Antoine d’Agata, quien considera que la fotografía es no más que una mentira. La disyuntiva entre lo subjetivo y lo objetivo se disuelve en la cámara de Antoine, él derrumba la cuestión periodística que enferma al poder de la imagen y potenta la idea que documentar no quiere decir ser un espejo de lo real si no capturar la esencia de un momento de vida.

Miembro de Magnum, la agencia fotográfica más prestigiosa del mundo, su concepción del medio fotográfico documental adquiere una relevancia trascendental, así como su estilo visual representa un avance sustancial en la postura frente a la imagen perteneciente a este genero.

 

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World Press Photo es un claro ejemplo sobre el nocivo efecto de continuar  con la lerda y anticuada creencia del realismo. Aunque d’Agata ha sido ganador de este premio sus imágenes están fuera del rango de las otras que han desfilado por ese lugar común.  Cuando los símbolos son utilizados de manera tan explicita la fotografía pierde sus cualidades polisémicas y se vuelve una acción meramente descriptiva. Premiar una foto que muestra la muerte, el dolor o un hecho fantástico de la naturaleza con la frontalidad informativa es vivir de miserias. René Burri logró fotografiar años y años de conflictos bélicos sin mostrar charcos de sangre y cadáveres, así como Trent Parke nos ofrece reportajes cuasi-surrealistas de ciudades realistas: Emanaciones de la preponderancia del estilo óptico. Es aquí donde la práctica misma genera una valoración imparcial entre lo destacado y lo infértil.

 

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La fotografía de Antoine d’Agata es ultra directa y aún así permanece ese “je ne sais quoi” velado, factor necesario para que sea posible trascender la situación que retrata. La intensidad que es posible apreciar en su trabajo es producto de la excitación provocada al ser parte del momento; drogas, sexo y enfermedad representan su universo en el que permanece cautivo pero en acción inminente, lo que retrata es su experiencia con los hechos no al hecho mismo, de esta forma la nitidez, la manipulación de las imágenes y otros factores técnicos quedan en último plano. Las calles, el miedo, la obscuridad lo obsesionan y su trabajo consiste en excavar más profundo en su relación con el mundo para librarse del estigma documental y alcanzar el grado máximo de intimidad.

 

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Espectros sexuales ocupan sus encuadres, violentos barridos encubren identidades consumidas por la ardiente adicción al estimulo primario, si lo grotesco reluce es solo por la imperante e indecente moralidad social. El exceso es la hidrosina  que mueve al mundo y siempre lo ha sido, ante ello dispara su Leica. Tal como su mentores Larry Clark y Nan Goldin, Antoine d’Agata hizo de sus extremas experiencias personales su obra transcribiendo sus deseos en un lenguaje lejos de la palabra. La praxis de la vida y no de la fotografía es la clave de su trascendencia en esta forma expresiva.

 

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Habiendo surcado una gran variedad de territorios en el mundo su producción se materializa en los siguientes libros: De Mala Muerte and Mala Noche, Hometown, Vortex, Insomnia, Stigma, Manifeste y Anticorps.

¡Viva la Muerte! del documento y canonicemos a todos aquellos cuya convicción apunte a la evocación y no a la preservación, la historia es para los muertos, la vida se mide en la exacerbación de los sentidos tanto como del espíritu, seamos cómplices de las imágenes que nos incitan a revivir en carne propia el evento expuesto y despreciemos aquellas que intenten imponer un hecho fáctico inmutable.

 

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