Cannibal Ferox: Degradación Humana Sin Límites

Cannibal Ferox: Degradación Humana Sin Límites
22 agosto, 2017 D. Lazarini

Umberto Lenzi es uno de los realizadores de culto italiano más respetados de todos los tiempos, gracias a su tenacidad e ímpetu al rodar más de 65 películas; la mayoría de ellas una completa mierda, lo que le valió la reputación de filmar los guiones más terribles, proyectos basura que ningún director con los pies en la tierra se atrevería a realizar.

Lenzi se dio a conocer con su acercamiento al “Spaghetti Western” que por inicios de los sesentas se había convertido en un género de explotación rentable, básicamente se trataba de Western europeo de Low-Budget mucho más turbio que el producto “original americano”, para finales de aquella década incursionaría en la nueva fiebre del “Serie B” que se centraba en asesinos seriales que apuñalan adolescentes ligeras de ropa, el fenómeno era por supuesto un resultado de “Halloween” (1978) de John Carpenter, film creador de las bases de lo que hoy conocemos como “Thriller”, en Italia se popularizó como la cocaína y el subgénero “Giallo” no tardó en aparecer; el thriller italiano de explotación había nacido. Películas como “Così dolce… così perversa” de 1969, “Paranoia” de 1970 y “Sette orchidee macchiate di rosso” del 72 popularizarían al director como un prolífico creador de mediocres pero entretenidas películas de bajo presupuesto.

Ruggero Deodato cambió las reglas de la porquería fílmica italiana en 1980, se lanzó la obra maestra que se convertiría en la nueva coladera a sumergirse: “Cannibal Holocaust”, este hito fílmico marcó la ruta a seguir y para el siguiente año Lenzi estaba abordo con un nuevo y repugnante clásico.

 

 

“Cannibal Ferox” (1981) : El  realizador Umberto Lenzi filma un obvio pero delicioso “Ripp-Off” de la película de Deodato, esta vez colocando a villanos neoyorquinos en medio del amazonas, vendedores de heroína que se ven en la necesidad de escapar de la gran metrópoli e insertarse en las profundidades de la selva, los chicos malos no dejan de inhalar, acto que los llevará a un frenesí sanguinario de maltrato indígena, violación, castración y mucha cocaína.

Por el otro lado, tenemos dos hermanos antropólogos y su resbalosa y sensual amiga, el trío (los chicos buenos) viaja al Amazonas bajo el pretexto de finalizar su tesis sobre el mito del canibalismo, el cual creen es solo un rumor para destruir y abusar de culturas y civilizaciones alejadas de la nuestra, en medio del viaje se encontrarán con dos individuos americanos que dicen haber sido atacados por caníbales…

 

 

Esto no es más que una falacia, con forme el plot va desarrollándose nos daremos cuenta que la calaña auténtica son los dos infelices vendedores de droga que se las gastan humillando y abusando de una pequeña comunidad de aborígenes.

Misoginia, asesinato y carencia total de humanidad son algunas de las patadas en el rostro que ofrece este clásico film de explotación, un terrible montaje y actuaciones fatales que rebotan en un sangriento ping pong de imágenes que van de Nueva York al Amazonas. La maldad del personaje principal no tiene limites, Giovanni Lombardo personifica a “Mike Logan”, desalmado vendedor de narcóticos que disfruta de torturar aldeanos, privarlos de su integridad y asesinar animales, otro repulsivo acto que también es emulado de “Holocausto Caníbal”. Las escenas que incluyen maltrato animal no son aptas para estómagos sensibles o amantes de los animales, un coatí es brutalmente asesinado por una serpiente gigante, escena extensa que nos enseña innecesariamente el sufrimiento y el morbo de ser estrangulado, una total muestra del estilo italiano de aquella época, completo desprecio por la vida de las criaturas de la selva en una de las más desagradables y exitosas importaciones de Italia para el mundo.

 

 

Desmembramiento de genitales que después son degustados como canapés y un rústico pero eficaz sistema para abrir la cabeza y disfrutar de una buen “snack” de sesos, la portada de la película reza la advertencia de encontrarse prohibida en 31 países, sin embargo esto fue solo en el momento de su lanzamiento, la mayoría de países han cambiado de postura permitiendo la exhibición de “Cannibal Ferox”; las escenas de una mujer con los pechos desgarrados con ganchos de carnicero ya son toleradas por casi todos los censores del mundo…

El actor Giovanni Lombardo que es el completo rufián de la historia tuvo problemas para enfrentarse a las escenas de maltrato animal, negándose a realizar la toma donde su personaje apuñala a un jabalí a sangre fría, para esta secuencia se utilizó un doble de Lombardo. Existe otra escena donde una tortuga es devorada por aldeanos, otro manjar para los depravados y morbosos que habitan estos sangrientos rumbos cinematográficos.

 

 

Nos encontramos con una película que busca hacerse pasar por estadounidense, los actores aparecen en los créditos con nombres americanos y se realizó un pobre “Over Dub” del italiano al inglés, la música que se utilizó fue reciclada de un film anterior “Mangiati vivi!” y las secuencias en Nueva York son prácticamente otra historia, parecen sacadas de uno de sus taquilleros y mediocres filmes policíacos de explotación, una joya de culto que no pude faltar en los acervos personales de los consumidores de violencia visual.

El titulo que Lenzi originalmente había seleccionado fue “Make Them Die Slowly”, pero por cuestiones obvias de marketing se cambió por uno referente al canibalismo, aunque en los círculos de culto subterráneo y en algunas reediciones se sigue utilizado el legendario nombre inicial de esta fascinante y barata oda a la antropofagia.

 

 

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