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Clouds of Glory: Martin Rev visita la CDMX 

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El peso de la estructura proto industrial norteamericana descansa en un monolito mecánico, oxidado y mellado donde el aceite de motor mezclado con sangre y semen se desliza en la superficie carcomida por la experiencia de la descomposición, sustancias mal carburadas y de dudosa procedencia se encargan de dar vida y muerte al oscuro objeto del futuro decadente y miserable que representaba Suicide. Si bien el punk y su variante más versátil, el post punk, se encontraban reflejando la disfuncionalidad capitalista por medio de nuevos procesos de creación, en una historia paralela, Suicide decodifica la violencia en carne viva, la podredumbre y rabia de los lugares más inhóspitos, oscuros y crueles de una hostil ciudad como Nueva York convertidos en alaridos acompañados por el sonido de los fierros viejos de un futuro sin esperanza. 

Martin Rev es la mitad de Suicide, el lado mecanizado de los cowboys de la chatarra, el ángel destructor que encontró el futuro en las casas de empeño y tiendas de segunda mano, allí se hizo de algunos de sus primeros equipos y cajas de ritmo, gabinetes con espasmos de electricidad programada, percusión generada a través de cargas de electricidad pura transformada en sonido, ondas cuadradas y en forma de sierra emergen de la inhóspita necesidad de destruir, una situación más circunstancial que por elección, ambos miembros de la mítica agrupación han declarado en numerosas entrevistas que su acto fue producto de la necesidad. 


Su linaje proviene de actos como Velvet Underground y The Stooges, ambos agresivos en su propio espectro, Suicide pertenece a ese árbol genealógico, un siguiente paso en la degradación del rock y la emancipación de sus procesos, nuevas herramientas que fueron despreciadas por “productores serios” y en cambio empleadas por dos adictos a la heroína que disfrutan de revolcarse en estelas de furia analógica y botellas rotas en los hoyos más infames de la ciudad de Nueva York. El contrapunto de su obra se puede apreciar desde el inicio de su carrera, si bien su primer disco es de 1977, ese mismo año se lanzaba el “Animals” de Pink Floyd, un álbum que solo repite un concepto ya perfeccionado años atrás, nada más alejado del depravado acto de vulgaridad electrónica del disco debut de Suicide. 

 

Al salir el segundo álbum de Suicide titulado “Alan Vega – Martin Rev” (1980), ambos protagonistas emprenderán sus carreras como solistas, y a partir de aquí nos centraremos en Martin Rev, uno de los arquitectos del sonido electrónico más crudo de Nueva York. Su influencia es contundente y goza de la reputación más respetada en la escena subversiva de aquellos días, y si bien en ocasiones son colocados junto al movimiento No wave, ya que fueron parte de la efervescencia artística en un entorno violento, olvidado y vilipendiado por el mismo Estado en donde el punk y el DIY continuaban teniendo estrechas conexiones con sus creadores, su estilo estaba fuera de lugar;  a pesar de que grandes artistas agresivos y extremos de aquellos días como James Chance, Glenn Branca y Lydia Lunch son enormes referentes, Suicide emanaba una vibra metálica y cromada como soldadura que se derrite con el cautín de la agresión de una ciudad que busca verte muerto. 

1- Martin Rev (1980) 

El primer trabajo de solista resulta ser de las piezas más sagradas del gremio techno industrial, álbum fundamental para los amantes de la electrónica cruda y experimental, es brutal y sosegado mientras acciona un temperamento inestable entre extremos de lo memorable y lo ordinario. Fue editado para el sello “Infidelity” (impLOG, Z’EV, Love Of Life Orchestra) creado por Charles Ball, quien también fundó el indispensable label no wave “Ork Records” (Richard Hell, Television, Alex Chilton) y estuvo a la cabeza de “Lust/Unlust Music” (DNA, Teenage Jesus & The Jerks, Mudhoney). Como pueden darse cuenta, estamos en familia, el disco no tardó en hacerse popular entre la comunidad subterránea de Nueva York como uno de los nuevos manifiestos sonoros que adoptan la tecnología con una metodología punk atrapada entre la caótica realidad y el espesor onírico cableado, dónde Rev se reafirma como el ambicioso edificador de texturas y paisajes que siempre fue.  

El material también fue conocido como “Marvel” por la reedición de 1997 en CD para Daft Records de Bélgica que incluye dos temas inéditos; «Cool Train» y «Marvel»   

2- “Clouds Of Glory” (1985)

Pasó media década para que Rev tuviera listo otro material de larga duración, “Clouds Of Glory” fue lanzado justo en la cumbre de la decadencia neoyorquina, su sonido metálico y distante evoca pinturas del mejor libro de William Gibson, donde los temas “Rodeo” o “Metatron” parecen dibujar la señal que emite la consola del Conde Cero, sistemas operativos que localizan y destruyen desplazándose ágilmente a través de las infinitas conexiones del ensanche sintético senoidal. Este fue creado bajo el sello francés “New Rose Records”, creado por Patrick Mathé y Louis Thévenon, y se lanzó en clear vinyl de color rojo. Nos encontramos con uno de sus trabajos más personales que edifican la estructura de su obra, carburador orgánico de un vehículo fabricado con elementos del tiradero de chatarra, un solitario demonio mecanizado.

3- “Cheyenne” (1991) 

El tercer álbum de estudio se trata de una decodificación donde la recontextualización de los patrones y secuencias de un universo pre-grabado son algunos de los elementos utilizados en “Cheyenne”, los tracks «Red Sierra», «Dakota», «Cheyenne», «River Of Tears», «Buckeye», «Prairie Star» y «Mustang», fueron grabados en 1980 y en su mayor parte se tratan de las bases utilizadas para el segundo álbum de estudio de Suicide, dichas bases fueron sometidas a distintos procesos y tratamientos para generar nuevas piezas. Por otro lado «Wings Of The Wind» y «Little Rock» fueron grabadas en 1990 para complementar lo que conocemos como “Cheyenne”, que fue lanzado en 1991 para el sello español “Marilyn”, fundado por Patrick Boissel. Este fue el primer disco de Rev en editarse únicamente en CD y fue hasta el 2019 que apreció su tardío hermano en acetato para el importante sello alemán Bureau B.

4- “See Me Ridin” (1996)

El mejor material discográfico de Rev en la década de los noventa, un agasajo de sus habilidades analógicas, sintetizadores y cajas de ritmo en completa armonía encontrando un punto de partida pop que no se había dejado apreciar en sus trabajos anteriores, una mirada despejada con menos ruido y más armonía, un cambio positivo, ya que representa una evolución en su sonido y su carrera, las texturas siguen siendo en esencia el Rev de siempre sin embargo, han sido pulidas por el viento del tiempo, una auténtica obra maestra de la síntesis de los noventa, un fabuloso eje que pasó desapercibido en una época donde las guitarras vuelven a tener relevancia y los sintetizadores analógicos son tratados como auténtica basura y la era digital se perfila para explotar con el nuevo milenio. Solo existe una edición y  fue lanzada en CD para ROIR (Reachout International Records).     

 

5- “Strangeworld” (2000) 

¡Al fin algo de respeto! El sello “Puu”, un sub label del mítico “Sähkö Recordings”, que fue fundado por el músico electrónico finlandés Jimi Tenor, editó en el 2000 el quinto álbum de estudio de Martin Rev “Strangeworld”, una clara muestra del ímpetu del artista, un disco maduro y contundente que sigue explorando las redes que conectan la crudeza con el sueño electrónico y se evapora en la oferta musical de un nuevo siglo.

6- “Demolition 9” (2017)

En la primera década del dos mil Rev lanzó tres discos, “To Live” (2003), “Les Nymphes” (2008) y “Stigmata”, (2009), para volver ocho años después con “Demolition 9” (2017), una bomba agresiva que nadie esperaba, un album cargado con texturas provenientes de la fábrica abandonada más oxidada de la zona industrial de Nueva York, un paisaje alambrado con 34 temas que se desarrollan a lo largo de 34 minutos de profunda degradación sónica donde el tempo y el mood giran en un caleidoscopio de oscuridad atonal. Fue editado para el sello británico “Atlas Realisations Music”, el disco marcó su gran regreso a los escenarios justo un año después del deceso de su camarada Alan Vega, este disco es posiblemente su más oscuro y ruidoso material que al mismo tiempo resulta ser el más versátil, temas vocales como “Requiem” suelen ser el respiro de violentas agresiones como “Into The Blue”, pasando por layers instrumentales como “Salvame” hasta llegar a la funkera y futurista “Inside Out”.

 

Recuerda que Martín Rev se presenta en la CDMX el próximo 9 de septiembre en Bajo Circuito junto a Divine Enfant, Mabe Fratti y Nick Zedd.

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