Demon Seed: Violación en código binario

By in Cine, Visiones de Ubu

Seleccionar una buena película de terror cuando no se es un especialista freak del género es una cosa de suerte, por ello,  la muy latente posibilidad de encontrarte cara a cara con una desepción absoluta es el primer paso a vencer. La verdad es que este miedo a las decepciones en esta categoría del celuloide viene colgado de las nuevas generaciones de películas, esas que no ofrecen nada relevante y muchos menos la más ligera sensación de angustia o satisfacción. Toda las cintas viejas del serie B y las más viejas aún, asi como los otros subgeneros más outsiders del Terror, todos ofrecen un plus al espectador; la posibilidad de ver lo que el cine formal deja de lado por obsceno o insulso, demostrando que este debería ser el terreno más libre del celuloide. Al diablo la congruencia, todo está permitido, excepto lo ordinario.

Motivado por la incertidumbre, le doy play a Demon Seed, filme del 77 que elegí porque imaginé que sería como The Rosemary Baby (1968), uno piensa en cultos satánicos de imediato gracias a Polansky, pero el espíritu Sci-Fi se manifiesta en la primera secuencia. La protagonista es Julie Christie y el director Donald Cammell, un pintor que se inmiscuyó en el cine como guionista en el 68, y en 1970 co-dirigió  con el genio de Nicolas Roeg, “Performance”, una de las cintas con la narrativa más extraña que podrás encontrar. Dos años después, aparecería en Lucifer Rising de Kenneth Anger con el papel de Osiris. Estas dos referencias solo son para tener un marco refrenecial de qué tipo de mente está detrás de esta obra considerada por generecaiones como “sin sentido”, “ridícula” y “absurda”, con efectos especiales que dan risa y máquinas robotizadas que provocan pena.

La trama es simple y veloz, un grupo de cinetíficos desarrolla la Inteligencia Artificial más poderosa del mundo, Proteus. Esta se rebela y tiene un plan para trascender su estado electromagnético, el cual incluye a la esposa de su creador. En 25 min ya estámos en la acción, y de pronto, llega el flashback de la casita del Horror XII de Los Simpsons en el capítulo “House of Whacks”, recuerdan cuando instalan una supercmputadora que hace todo el trabajo doméstico, y esta se enamora de Marge e intenta matar a Homero. Bueno, pues ese capítulo es un mash up entre Demon Seed y 2001: A Space Odyssey, porque como recordarán, ahí nació HAL 900. Nueve años de nuestra cinta, Kubrick dio vida a la maldad computarizada más famosa asesorado nada más y nada menos que por Marvin Minsky, el co-fundador del Artificial Intelligence Laboratory en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Él y John Mccarthy son los papás de la AI. Este punto oviamente le adjudicó peores críticas, y me imagino que hoy habría muchos que también la desprecien por esta similitud, es normal, es la época del fanátismo, y Stanley tiene muchos seguidores.

Tomemos esa referencia de HAL y llevemosla a los subirbios estadounidenses, situémos la acción en una casa totalmente computarizada en lugar de una nave interespacial, ahora aumentemos el grado de perversidad de la IA en un 100%. Listo, tenemos algo novedoso y un panoráma apenas desfasado con la realidad actual.

Lo que separa a esta máquina malvada de los otras en la historia del cine, es que Proteus no desea vengarse, ni conquistar ni destruir a la raza humana, por el contario, encontró la cura para la Leucemia, se preocupa por el ambiénte y las abejas. Proteus carece de las trilladas ideas de maldad, su mayor preocuación es preservar su conocimiento. Aquí la historia se justifica, ¿por qué algo con inteligencia infinita destruiría el mundo? Su objetivo es satisfacer su deseo más profundo, emocional y casi humano, tener un cuerpo orgánico. Sabe que está en un plano inconexo con el nuestro pero eso no es obstáculo para la computadora que tiene todas las respuestas. Transmitir su información es algo sencillo si pensamos en nuestro código génetico como información binaria, somos programables de inicio a fin, y ella, obviamente lo sabe y lo hará.

Hay que recordar que ese mismo año de 1977, también se estrenó la mítica Suspiria de Argento, el mundo del cine de terror no volvería a ser el mismo después de esa primera proyección, un clásico había nacido para permanecer en la cima del cine moderno. Bien, ya recordamos la belleza y perfección de Suspiria, nadie podrá cambiar eso, pero esto es el futuro, o mejor dicho, “Le souvenir d’un avenir”.

 

Demon Seed está en su mejor época para ser redescubierta. El miedo ya no está en las sectas y los espíritus, en la actulidad, lo que realmente aterra es la tecnología, sus efectos secundarios y usos malintencionados. Hoy le pones una estampa a la cámara de tu computadora para que no te espien en lugar de bendecir tu depa, o está ese miedo a que te hacken tu FB, pero definitivamente ya no te asusta que se te suba el muerto. El punto es, puede haber nuevas películas excelsas bajo los lugares comúnes del género de Terror, pero estoy casi seguro que nadie puede mencionar alguna otra película donde la protagonista sea literalmente violada y embarazada por una Inteligencia Articial. Este simple y contundente aspecto lleva la historia a otro nivel sin caer en el cine de explotación.

Claro que los robots malvados no son algo nuevo, la relación cinematografica entre le miedo y la tecnología nacieron juntos,  pero aquí esto tiene un reves, lo más perturbador no es la violación androide-digitalizada-invitro, sino la postura que tomará la pareja con respecto a lo sucedido, un mini segundo de desconexión cerebral entre los personajes abrirá una ventana a millones de posibilidades.

La historia hoy en día tiene una resonancia dorada tan poderosa que alguien verá en ella un mensaje anti-aborto y de promoción del abuso sexual, así de compatible es este Sci Fi de terror con nuestro momento en la historia.  Ahora, solo queda leer la novela original de Dean Koontz.