El Nombre del Infinito: Un Revés al Ateísmo Improvisado

El Nombre del Infinito: Un Revés al Ateísmo Improvisado
31 mayo, 2017 Renato Leduc

Situados en un época cargada de progresismo infundado y momentos degradantes para toda la humanidad, la salida religiosa, al parecer, surge como una opción óptima a estos paradójicos tiempos. La fe en la ciencia (frase sin ninguna inocencia) ha sido el estandarte de muchos intelectuales, escritores y, por supuesto, hombres de pensamiento. Comte nos entregó una miopía llamada positivismo, sujeta siempre al arbitrio de los sentidos y a la interpretación que tienen éstos de la realidad. Las décadas sucedáneas y los siglos que aún recorremos, han modificado de manera importante esta imagen del mundo, apostando por practicidad ante la reflexión; hartándonos, como diría Musil, de razón. Sin embargo, no podemos negar la trascendencia y los reparos que tuvo el positivismo en diversas áreas del quehacer humano: los importantes descubrimientos científicos, como en la medicina, en la ingeniería y sus variadas facetas, la alimentación, la tecnología en general y, en la piedra angular de todas estas disciplinas, las matemáticas.

La perspectiva que se tiene de esta peculiar ciencia siempre, o la mayoría de las veces, es miope: se le relaciona inmediatamente con una visión positiva y, muy rara vez, con la mística, con la religión. Esta perspectiva no es nueva; está presente en clásicos como Plotino, padre de la famosa teoría del Uno, teoría que apela, valga la redundancia, a la unicidad del universo, al estrecho vínculo que tienen todos los elementos que lo conforman, y a la autoría de un Dios capaz de regular la existencia gracias a una lógica que va más allá de la razón humana, pero que no por ello deja de ser palpable para las mentes más avezadas e inquietas.

 

Pavel Florenski

 

Siglos más tarde, un grupo de matemáticos rusos, encabezado por el sacerdote y profesor Pavel Florenski, reunió nuevamente a esta disciplina con esa vena religiosa que muchos pensadores nunca dejaron atrás. La historia no fue grata ni amigable con estos pensadores. La revolución de 1917, el arribo del gobierno comunista, la fugaz muerte de Lenin y la llegada de Stalin al poder como figura determinante en la Unión Soviética, arrastraron también a las grandes mentes de aquella región a terribles persecuciones, formas de censura y ejecuciones. Y no era para menos: uno de los blancos más sensibles y enemigos más férreos del comunismo era la religión.

Muchos matemáticos rusos tenían una vida doble que deambulaba entre el pensamiento matemático y las doctrinas religiosas, algunas incluso consideradas heréticas por el cristianismo ortodoxo, valiéndose de éstas para trascender en su labor científica. Fueron hombres y mujeres que, siguiendo sus convicciones religiosas sin dejar a un lado su magnífico talento para los números y su relación con la existencia, adoraron al nombre, aquel único conjunto de letras que podría acercarlos a una experiencia divina y trascendental con ayuda de la razón y la fe. Todo esto y más lo reúne el magnífico libro de Loren Graham y Jean-Michel Kantor, quienes se dieron a la labor de investigar y recopilar toda la información disponible sobre 6 de los personajes más importantes para la historia de las matemáticas modernas.

 

Loren Graham

 

Los autores: Loren Graham es un historiador de la ciencia, considerado como una de las principales autoridades en lo que respecta al conocimiento científico en Rusia fuera de este país; Jean Michel Kantor, por su parte, es matemático e investigador en el Centre National de la Recherche Scientifique.

Jean Michel Kantor

 

Es un texto que aborda cuestiones de gran trascendencia y de cierta complejidad, siempre con un estilo sumamente claro y didáctico. Se trata, al fin, de una obra de divulgación que puede interesar a lectores casuales y a especialistas que deseen conocer la convulsa biografía de estos matemáticos. Es un revés fuerte a la torpe tendencia actual de creer que el pensamiento científico no tuvo (y no tiene) nada que ver con la religión y el misticismo; una excelente opción para matizar el ateísmo improvisado de muchos y ver cómo la fe puede influir fuertemente en disciplinas que parecen alejadas totalmente de ella.