El Performance Invasivo de Mike Parr y los Límites del Contenedor Humano

El Performance Invasivo de Mike Parr y los Límites del Contenedor Humano
12 diciembre, 2016 Omar Carapia

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Parte fundamental del perfomance contemporáneo es el manejo de estímulos o signos altamente impactantes para crear un archivo mental en el público, en muchas ocasiones se trata de aturdir con un concepto rápido y claro que afecte las bases morales, un código que busque confundir y hacer catarsis, ya que mientras más fuerte sea la sensación más alta será su repercusión en el subconsciente del receptor, creando así un canal de banda ancha para el mensaje del artista.

Mike Parr nació en el año 1945 en Queensland, un condado del noreste de Australia en el que debido a una deformación de nacimiento vivió una infancia afectada por la falta de su brazo izquierdo, algo que más adelante sería un símbolo clave de sus obras entre las cuales podemos observar pinturas, impresos, instalaciones y performance.

Después de negarse a enlistarse para la guerra de Vietnam, Mike tuvo la oportunidad de asistir por un período corto como alumno de pintura en la National Art School de Sydney y aunque abandonó su carrera como pintor, en toda la década de los 70’s sus exposiciones que contaron con más de 100 obras de autorretrato fueron un éxito, pero podemos decir claramente que alcanzó su clímax artístico en el mutante mundo del performance.

El contenido inicial de su trabajo era en su mayoría protesta anti-guerra, pero no nos confundamos, la obra de Mike Parr se enfoca principalmente en los límites físicos del hombre, gracias a esto ganó fama mundial por llevar su propio cuerpo a condiciones deplorables, ya fuese mediante el dolor o el agotamiento de sus sentidos. En la búsqueda de estos límites él se ha cortado, marcado, cocido, quemado y clavado, en fin, una completa intervención a su propio “templo” que nos demuestra en cada acto un ritual en donde el dolor es la ofrenda otorgada.

Uno de los hitos más relevantes en su carrera fue en 1970, cuando junto a Peter Kennedy y Tim Johnson establece el primer centro especializado en el performance conceptual e instalaciones artísticas, el cual se volvió el máximo punto de reunión de la gran red en expansión de artistas australianos e internacionales que compartían entre ellos ideas y colaboraciones vía correspondencia, era en palabras de Mike “un lugar en el que las situaciones y las ideas son formadas”.

En colaboración con Peter Kennedy quien normalmente se encargaba de documentar los performance, Parr buscó consolidar una investigación acerca del comportamiento social y psicológico del público bajo ciertos estímulos psicosomáticos, por ejemplo, cuando Kennedy mordió el muñón de Parr hasta el sangrado o como cuando en 1977 se colocó una prótesis y frente a la audiencia Parr se sentó en una mesa y de la nada cortó violentamente una prótesis muy realista que llevaba llena de hígado picado.

 

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Esto podría considerarse un sigiloso ataque lingüístico, una fuerte invasión al interior de las personas, haciéndolas reflexionar rápidamente y replantearse si está “bien” o “mal” el observar la escena.

Sus ideas fueron evolucionando, desde pincharse con tachuelas para formar líneas hasta trabajos como ‘Integration 3 (leg spiral)’ en donde rodeó su pierna con una mecha encendida.

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Artist : Mike Parr (Australia, b.1945) Title : Date : 1975 {printed later}, 2001 {printed} Medium Description: 4 gelatin silver photographs Dimensions : Credit Line : Gift of the artist 2001 Image Credit Line : Accession Number : 99.2001.a-d

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En su performance “The Unword Performance (11 female sexual organs)” podemos verlo usando un vestido de novia y lencería femenina, un alter ego femenino que usa una navaja para marcar su cuerpo evocando simbolismos claves en el desarrollo sexual de una mujer, así como el cuerpo se forma de órganos, el espíritu crece a partir de ideas y las ideas pueden ser retratadas en imágenes, para ser exactos, fotografías polaroid instantáneas, las cuales para rematar son parte de una construcción conceptual más grande, un brazo faltante y el vacío que deja la añoranza.

 

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Actualmente Mike continúa con su carrera artística tratando de adaptarse a la época, por ejemplo, en 2003 lo demostró mediante una transmisión en vivo, la cual recibió más de 250.000 visitas en las primeras 24 horas, en esta transmisión Parr se sentó en una galería durante 30 horas con su único brazo clavado a la pared. Esto le llamó “Malevich (Un brazo político)”.

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En definitiva la huella que ha dejado Mike Parr a su paso por el mundo del arte es innegable, ya sea con la cara cosida de lado a lado o tirado en el suelo de una galería salpicado en grandes cantidades de su propia sangre, siempre será recordado como el extremo padre del performance australiano.

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