Historia incompleta de la “Neue Deutsche Welle” y la contracultura en Alemania Occidental.

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Diletantes Geniales: la vuelta de hoja al krautrock.

El nacimiento y ascensión del movimiento punk en Inglaterra y Estados Unidos fue un fenómeno virulento que afectó de manera global, barriendo con todo lo que hasta ese entonces se conocía, existía y se aceptaba incluso dentro de la contracultura. Las proclamas sacrílegas de Johnny Rotten y los desafíos sociales que bandas como The Slits, X-Ray Spex, Wayne Country & the Electric Chairs, The Clash o Ramones —sólo por mencionar unas cuántas— llegaron a destrozar la mesa de la burocracia de las buenas costumbres, saltándose a todos los demás que llevaban años en una fila eterna esperando pasivamente, marcando una coyuntura histórica. Una revolución pop que pretendió ser anti-pop. Una nueva vanguardia que realmente buscaba ofender e incomodar a la gente que ya se había acostumbrado a la lisérgica orgía jipi de la década de los sesentas.

El punk llegó a regresarles a todos los pies a la tierra y a romper todo para formar un collage al puro estilo dadá con los pedazos que cayeron al suelo. En Alemania para la primera mitad de los setenta ni siquiera el krautrock era ya suficiente para los jóvenes (hablamos de chicos y chicas de entre 13 y 17 años) que buscaban forjar una nueva identidad que fuera más allá de todo lo que les era familiar. Es verdad que en algunas piezas del kosmische rock —como algunos otros llamaron al género— ya se encontraban guiños tempranos de cómo el punk en Alemania podría llegar a sonar: tenemos Hero de Neu!, que con los gritos de Klaus Dinger parece estar inaugurando algo nunca antes escuchado, o Hurricaine de Faust, con un sonido que nos podría remontar a las fábricas abandonadas de donde los integrantes de Einstürzende Neubauten sacaron el material para construir los instrumentos con los que grabarían su Halber Mensch.

Parece innegable que el krautrock sirvió de masa madre para lo que después sería la escena punk de Alemania, que personalmente me parece una de las más interesantes del continente Europeo por haber tenido tantas particularidades y rizomas, así como también son innegables las causas que provocaron su efímera existencia y su predecible final. A pesar de que en muchas ciudades del país comenzaron a surgir escenas que podrían catalogarse como punk, las tres más importantes y prolíficas se dieron en Dusseldorf, Hamburgo y Berlín, donde con el gradual aumento en la popularidad comenzaron a inaugurarse clubs o bares en los que se ofrecía un espacio para las bandas que llegaban del extranjero, así como también para las bandas que iban surgiendo poco a poco dentro del país: El Ratinger Hof en Dusseldorf, el Markhalle en Hamburgo y el SO 36 en Berlín fueron tres de los “venues” más importantes.

Pero antes de que en el país comenzaran a formarse las bandas base de lo que pasó a la historia como la neue deutsche Welle, hubo una ola más reducida, pero que podría considerarse precursora del punk en Alemania. Agrupaciones como PVC (Berlín), Big balls & the Great White Idiot (Hamburgo), The Pack (Munich) o Straβenjungs (Frankfurt) fueron fundadas todas en la segunda mitad de la década de los setenta. La dificultad insuperable que atravesaron podría plantearse como una brecha generacional: estas bandas les parecían anticuadas a los jóvenes que estaban volteando a ver el punk como una nueva opción., muchos de sus integrantes conservaban la larga melena característica de la generación anterior, por lo que eran tomados como viejos rockeros o jipis, y por tanto, despreciados. Inclusive Straβenjungs fue formada como un experimento a la Malcolm McLaren por dos productores alemanes –Axel Klopprogge y Eckehard Ziedrich-, experimento que a pesar de todo el esfuerzo invertido en él, fracasó. Para concluir con esto, podría decirse que a pesar de que algunas de estas agrupaciones continúan activas al día de hoy, nunca fueron acogidas en realidad por la escena que estaba naciendo a pesar de haber compartido escenarios con ellos o con bandas de punkrock extranjeras alguna vez.

Pero, ¿por qué neue deutsche Welle en lugar de simplemente punk? Para empezar, este nombre, como el de tantas otras denominaciones contraculturales, –justo como fue es el caso del punk o del krautrock- fue acuñado de manera “incidental”. Alfred Hilsberg, redactor de la revista de música Sounds, es a quien se le atribuye esta denominación originada en un artículo para dicha publicación que escribió como parte de la trilogía llamada “Aus grauer Städte Mauern” (Muros de ciudades grises), al cual agregó el subtítulo >>Neue Deutsche Welle – Die Revolution ist vorbei –Wir haben gesiegt<< (“Nueva ola alemana – la revolución ha terminado – hemos vencido”). Hilsberg pidió expresamente que no se siguiera empleando el término, petición que obviamente fue ignorada.

 

Alfred Hilsberg fundador de Zickzack Records

 

El contexto en el que nacieron las primeras bandas de punk de Alemania fue el de las grises y fracturadas ciudades que había dejado la no tan distante postguerra, además de ser la sede de varias guerrillas urbanas que a mediados de los setenta se encontraban bastante activas, la más importante de ellas por su fuerza y su violencia, la RAF (Rote Armee Fraktion), había también bastante movimiento por parte de los “ocupas”, que estaban librando su propia guerra contra el estado por el derecho a un piso en donde vivir. Todo esto y otras cosas generaron un clima bastante complicado que tenía sofocadas a las nuevas generaciones. Además, específicamente Berlín era un lugar extremadamente favorable para la producción y la creatividad, un punto al que, por su peculiar situación política, muchos jóvenes escapaban para evitar realizar el servicio militar, que ahí no era obligatorio.

 

Blixa Bargeld

Blixa Bargeld

 

Antes de que los jóvenes se empezaran a atravesar el rostro con seguros u otra clase de objetos punzocortantes como parte de su indumentaria cotidiana, en Alemania se había desarrollado también una escena musical complejísima nacida de la necesidad identitaria de la generación anterior, la cual tenía a su disposición una oferta musical que consistía principalmente en schlagers -el equivalente alemán de la música pop hecha única y exclusivamente para ser consumida por las masas, o hits– o en música procedente del extranjero, de la cual tomaron influencias para llevar a cabo su propia creación que con el paso del tiempo fue bautizada a modo de burla por el New Musical Express de Inglaterra con el nombre de krautrock. Aún así, con el paso de los años fue este el nombre con el que aún se reconoce a esta escena que ejerció tanta influencia en su momento, al grado de ser reconocida y atraer a personalidades como David Bowie y Brian Eno, los cuales encontraron en ella una gran fuente de inspiración, o Mark Reeder, melómano inglés que terminó siendo parte integral de la NDW, trabajando como manager de Malaria! y promoviendo bandas inglesas en Alemania. Al día de hoy el género conocido como krautrock conserva un legado de gran importancia a nivel cultural dentro y fuera de su país de origen.

En el extranjero, la imagen que se tenía de Alemania sufría las consecuencias heredadas del régimen Nazi, provocando secuelas sociales y económicas bastante negativas, por lo que resultaba complicado que los productos culturales producidos dentro del país fueran acogidos en países extranjeros, como por ejemplo en el Reino Unido, donde se tenía un resentimiento general con respecto a los alemanes.

Éste fue el clima en el que, a mediados de los años setenta, comenzó a surgir una inquietud por parte de los jóvenes, los cuales no se identificaban más con sus predecesores generacionales (en el momento quizás unos 10 años mayores que ellos) ni con su música o su estética. Para ellos, la generación anterior ya no tenía más que decir, o al menos no algo que pudiera interesarles escuchar. El nuevo posicionamiento era el desinterés y la provocación. La guerra de Vietnam había acabado y con ella caía uno de los principales y más representativos estandartes del movimiento antibélico, que era punto de reunión para los jipis. Ahora, muy por el contrario de sus sucesores, la nueva generación encontraba más atractivas las estéticas militares o fascistas en un intento de romper con todo lo que les había enseñado la sociedad que debían ser, para construir sobre ello una nueva identidad: en contraposición a los colores de la psicodelia, ellos comenzaron a utilizar tonos obscuros para vestirse o maquillarse, cualquier cosa que pudiera hacerlos verse como “come flores”, optaron por la ropa rota, llena de parches, la piel o el plástico, se comenzaron a cortar el cabello o a teñirlo, muchos dejaron incluso de consumir marihuana y mudaron su comportamiento a una actitud violenta y provocativa.

De esto puede intuirse la importancia que tuvo la ropa y el aspecto en la escena, siendo una pieza clave y definitiva para diferenciarse de los otros e identificarse con quienes eran como ellos, pero siempre buscando ser un desafío visual a lo que se acostumbraba por norma en la sociedad, a lo que pudiera ser moda en aquel momento. Podría decirse que buscaron crear una especie de “moda anti-moda”. Otro elemento muy importante, sino es que el más de su “bisú”, fue la espontaneidad, ya que mucha de su ropa era obtenida de tiendas de segunda mano o arreglada por ellos mismos, siguiendo la idea del DIY tan común a la escena punk.

Mucha de su estética era también tomada de cualquier elemento que pudiera provocar a la gente a su alrededor; usar pines o pintarse el logo de la RAF, la oz y el martillo o suásticas, por poner un ejemplo entre varios símbolos que solían usar sobre su ropa. Todo esto no significaba que realmente hubiera una afiliación o ideas en común con lo que éstos representaban, más bien era con una finalidad meramente estética y con la idea de causar algún tipo de reacción en quienes los vieran, y es esto lo que lógicamente ocurrió. La sociedad desde su lado más conservador los tachaba de comunistas y los relacionaba con la RAF u otros grupos terroristas, mientras que por el lado de los politizados y de izquierdas, eran señalados como fascistas. Con el tiempo se fue orquestando una campaña mediática de rechazo a los punks sustentada principalmente por periódicos, especialmente por el Bild, en cuyas páginas pudieron leerse por algún tiempo de forma cotidiana encabezados en los que se les calificaba como un peligro social o como terroristas.

Este rechazo general y el hastío que sentían los llevó a realizar acciones para demostrar su radicalidad e inconformismo tales como abandonar los estudios, sus hogares, y en algunos casos más extremos en pensar y estar incluso a punto de ingresar realmente dentro de las filas de la RAF, como fue el caso de Inga Humpe, cantante de la banda Neon Babies.

 

Annette Humpe, cover de Neonbabies (1981)

Annette Humpe, Neonbabies (1981)

 

Referente a lo musical, el movimiento en un inicio tuvo una gran influencia de las bandas de punk inglesas y de los Estados Unidos mencionadas con anterioridad, pero también hubieron muchas otras influencias que no se acomodan precisamente dentro de la escena punk, y que son probablemente las que le dieron este matiz tan particular a las bandas de la NDW. Agrupaciones como The Residents o Throbbling Gristle —como dato complementario, Genesis P Orridge actuó en un papel secundario junto con FM Einheit, de Einstürzende Neubauten, Christiane F. y William S. Burroughs en el filme Decoder de 1984, dirigido por Muscha– fueron las influencias que generaron la polarización de la escena, un lado mucho más artístico e “intelectual” y el otro buscando a toda costa evitar esto.

 

Christiane F.

Christiane F.

 

 

Muchas de las bandas de Berlín se apegaban mucho más al primer caso, como Einstürzende Neubauten o Malaria!. En Dusseldorf estaba Der Plan, que al menos desde la perspectiva visual traían una propuesta muy artística, en Hamburgo existía Palais Schaumburg, quienes incluso buscaban que las letras de sus canciones fueran como poemas dadaístas. Por el otro lado, teníamos a bandas como Brausepöter, Östro 430 o Mittagspause, que se concentraban mucho más en tocar un punk más rápido y agresivo que en la innovación y experimentación musical. Pero el punto de unión entre todas las bandas de la escena, al menos en un inicio, fue su insistencia en hacer del alemán un idioma válido para su música, buscando hacer frente al “monopolio” de música en inglés que controlaba el país.

 

Der Plan

Der Plan

 

El punk también fue bastante llamativo para las jóvenes que estaban buscando hacerse una voz por ellas mismas. A diferencia de la escena del krautrock o del rock progresivo, en la que las voces femeninas tuvieron una presencia mínima, había más de una banda de punk en Alemania formada únicamente por mujeres, como varios de los proyectos en los que Gudrun Gut colaboró en Berlín, o la banda Östro 430. Ambas bandas se mostraban como una alternativa y una oportunidad creada para levantar sus voces, gritar y externar la violencia y el enojo que contenían en su interior. Y fuera de estas bandas formadas por mujeres, había muchas otras con integrantes femeninas dentro de la escena, ellas estaban logrando reclamar un espacio que por mucho tiempo había pertenecido casi exclusivamente a los hombres.

No se sabe con exactitud cuál fue la primera banda de punk en Alemania, pero Male es la que parece haber sido fundada antes que las demás (1976 en Dusseldorf) y cuya primera presentación fue en 1977 en el Ratinger Hof. Su álbum Zensur Zensur fue también el primer LP de punk en alemán. Otra banda que se integró en 1977 fue Charley’s Girls, igualmente de Dusseldorf. A partir de ella se derivaron de manera posterior dos bandas importantes de la escena: Mittagspause y su siguiente evolución (con algunos cambios en la alineación), Fehlfarben.

La escena alemana poco a poco fue volviéndose un grupo de conocidos que se mezclaban entre ellos para tocar en proyectos distintos, por lo que las mismas personas formaban varias de las bandas en combinaciones diferentes. A esto Blixa Bargeld lo llamó “incesto musical”, situación que formó una especie de familiaridad entre los integrantes de la escena, ya que casi todos se conocían. El cuatro de Septiembre de 1981 ocurrió uno de estos momentos de comunión para muchos de los integrantes de la nueva contracultura alemana: el festival Genialer Dilletanten en el Tempodrom de Berlín, organizado principalmente por Wolfgang Müller, evento que mezcló música con artes escénicas y visuales, y en el que participaron bandas interdisciplinarias como Tödliche Doris, Einstürzende Neubauten, Sentimentale Jugend (Christiane F. y Alexander Hacke), o DIN A Testbild.

Junto con la conformación de nuevas bandas y espacios para presentarse, nació también la necesidad de conseguir apoyo para grabar, por lo que comenzaron a formarse varias disqueras independientes, muchas de ellas pertenecientes a personajes jóvenes que también participaban activamente con los grupos o en los eventos. Alfred Hilsberg fundó las disqueras Zickzack y What’s so funny about en Hamburgo, Carmen Knoebel, quien también fuera dueña del Ratinger Hof, creó Pure-Freude-Labels en Düsseldorf y Zensor abrió su tienda de discos y disquera de nombre homónimo en Berlin. Dentro del amplio y nuevo mundo de disqueras autogestivas de Alemania, estaban Ata Tak Records, fundada por los miembros de Der Plan, No Fun Records, Rondo o Schallmauer Records, sólo por nombrar algunas. Esta fiebre de sellos se desató a tal grado debido a que muchos de los artistas de la NDW no eran material para la gran industria musical, o en algunas ocasiones en las que sí recibían el llamado, no había interés por parte de los artistas en comercializar y vender su música.

El venderse podría provocar un rechazo sistemático de los demás miembros de la escena, como fue el caso de Nina Hagen. A pesar de haber obtenido el reconocimiento de los medios musicales y fama internacional, muchos consideraban que ella no tocaba punk, sino que tocaba “rock alemán”. La crítica fue en gran parte por su origen como cantante de schlagers con la banda Automobil en la RDA (República Democrática Alemana), de donde era originaria, y a su llegada a la RFA (República Federal Alemana) formó la Nina Hagen Band con tres miembros de la ya desintegrada banda de rock de tendencia izquierdista Lokomotive Kreuzberg. Para empezar, el schlager eran uno de los géneros musicales más detestados por los punks al ser música hecha con la finalidad de ser vendida, y posteriormente, al juntarse con una banda de rock ya conocida, terminó por “deslegitimarse” a los ojos-oídos de muchos de ellos, que no estaban interesados en tener nada que ver con ella o su música, a la que consideraban como basura comercial.

Pero no todas las bandas de la escena se negaron a participar dentro de la dinámica de las grandes disqueras: DAF, los cuales fueron firmados por Mute y Virgin Records se trasladaron a trabajar a Londres, o la banda Nena, la cual arrasó internacionalmente con su canción 99 Luftballons y su versión en inglés, o a menor grado Andreas Dorau con su canción Fred von Jupiter, la cual se volvió muy popular al menos dentro de Alemania. Llegó un punto en el que la NDW y sus bandas ya no eran lo más marginal, sino que habían pasado a ser el objeto de deseo de las discográficas. Ejecutivos de EMI y otros grandes sellos intentaban hacer que bandas como Malaria! o Male firmar contratos o buscaban comprar a las disqueras más pequeñas como Rondo, muchas veces fracasaron ante la resistencia, que también imponia bandas que ya habían firmado, como Mittagspause, quienes se mostraban reticentes a seguir las órdenes que la empresa les daba, lo que les complicaba el trabajo. Por esta razón, los monstruos discográficos comenzaron a firmar a bandas como Trio para venderlos como NDW, y con el tiempo se fue retornando al inglés como idioma principal en la música, incluso en las bandas que comenzaron tocando en alemán, como sucedió con Palais Schaumburg.

La NDW duró aproximadamente del 77 al 83 u 84, y en menos de diez años lograron cambiar la vida de un grupo de jóvenes que tenían la necesidad de expresarse, encontrando en el punk algo que fue accesible para ellos: música que cualquiera podía tocar. Pero en estos pocos años se cambió también de forma definitiva lo que sería la música de ese punto en adelante, tanto dentro como fuera del país.

Esto fue sólo el intento de dar una pequeña introducción a este fenómeno (contra)cultural, pero para abarcarlo totalmente desde todos sus puntos y matices sería necesario escribir muchas palabras más.

Te compartimos el filme “Deutschen Welle” (1981) dirigido por  Michael Bentele y Thomas Merker en el cual se pueden apreciar muchos de los proyectos mencionados en esta nota.