Jerry Rubin, Hijo de Marx y la Coca-Cola

Jerry Rubin, Hijo de Marx y la Coca-Cola
26 septiembre, 2018 D. Lazarini

Hay una rama en los hijos de las flores que incendia el discurso y la rabia de los que buscan ridiculizar un movimiento indispensable para el desarrollo de la cultura subterránea. Desde la escuela de los Merry Pranksters de Ken Kesey y la difusión de ácido por la costa oeste de EUA, mientras Jerry Garcia y los Grateful Dead denotaban la alquimia producto de las walls of sound junto a la química clandestina de Owsley Stanley. Por otro lado, en la costa este, estaba Timothy Leary y su templo espiritual donde el Tao y el LSD se convertían en la llave para la descodificación mental. El triángulo se cierra en California, la tierra de Charles Manson; en la localidad de Berkeley se encuentran dos dementes que se convierten en el rostro más politizado del movimiento Hippie: Abbie Hoffman y Jerry Rubin.

“Do It! ¡Hazlo!, escenarios de la revolución del 68” escrito por Jerry Rubin en 1970 y editado por primera vez al español por Blackie Books, narra su valiosa participación en algunos de los momentos claves que otorgaron credibilidad al movimiento hippie: organización,  manifestación, resistencia, poligamia, quema de dinero, aversión por los símbolos patrios y LSD. Todo esto convirtió a Rubin en una leyenda del 68.

Su espíritu y protagonismo es reconocido por algunas de las figuras de la radicalidad militante subversiva norteamericana. El prólogo fue escrito por Eldridge Cleaver, uno de los líderes de las Panteras Negras, quien fue considerado a finales de los sesenta uno de los hombres más peligrosos de EUA. Cleaver es duro pero justo, inicia cuestionando si Jerry es en verdad “Hijo de Amérika ”, ya que no es indio nativo sino descendiente de invasores, sin embargo tiene buenas intenciones, es un joven estadounidense blanco que disfruta de alborotar y fomentar el odio, el desdén y el desprecio por sus mayores, gente adulta que tolera y promueve la guerra y que merece ser escupida. A finales de 1960 se coló a la lista de las  figuras más vigiladas en Amerikkka. 

 

Jerry es hijo de Marx y la Coca-Cola.

 

Rubin es vital en la historia del movimiento estudiantil del 68, su influencia política y cultural son referentes obligados para cualquier subversivo de corazón. En 1964, a los 26 años había regresado de un viaje a Israel tras la muerte de sus padres, pertenencia a la Universidad de Berkeley, pero a la primera oportunidad viajó ilegalmente a Cuba, ahí conoció al Che Guevara y regresó para alborotar California.

 

“Todo dinero representa un robo. Robar a los ricos es un acto religioso, sagrado. Tomar lo que uno necesita es un acto de amor por uno mismo, un acto de autoliberación. Durante el saqueo, la persona se es fiel a sí misma”.

 

Se unió al VDC (Comité por el Día de Vietnam) y abandonó sus estudios para militar por la causa. Para 1967 funda con Abbie Hoffman el partido internacional de la juventud, “Yippie” por sus siglas en inglés, el juego de palabras entre hippies y yippies y el atrevimiento de instaurar un partido político que legalmente tenía la facultad de participar y de ser tomando en cuenta tomó por sorpresa a las autoridades. Los yippies han sido de los grandes provocadores en masa que Amérika haya tenido, fueron valiosos detractores de una nación conservadora y pro guerra; amenazas de contaminar los suministros de agua de california con LSD o protestas pacíficas que bautizaron como human be-in donde el único objetivo era ser / estar, y su representante era Jerry Rubin. Esta última idea años después la retomaría Genesis P Orridge y Psychic TV en su etapa hyperdelic con su tema, Alien Be-In.

Este es un libro que nos sacude con las mentes más peligrosas de Amerika, todos se cruzan en cada hoja con Rubin, auténticos radicales de la época anti guerra; Panteras Negras, Panteras Blancas, militantes subversivos o terroristas armados dispuesto a exigir que sus demandas sean escuchadas, eran la clase de movimientos que estaban en sintonía con la iniciativa del partido Yippie y de su poder de convocatoria, de 8 a 20 mil personas, en su mayoría hombres y mujeres hippies cargados de ácido. Rubin creó la mitología del partido, sabía que el mito se estaba convirtiendo en algo mucho más grande, los medios de comunicación hacían su trabajo convirtiendo el momento en una leyenda y en parte de la historia.

 

“Toda guerrilla debe saber cómo valerse del territorio de la cultura que quiere destruir”

 

Crossovers con Allen Ginsberg, Norman Mailer, los Ángeles del Infierno, las Panteras Negras, MC5, el FBI y la CIA. El escándalo por drogas, exhibicionismo y carteles con la frase FUCK WAR, eran el pan de cada día, pero su acto/obra maestra fue durante el llamado juicio de los 8 de Chicago.  

 

“Todo revolucionario necesita un televisor a color”

 

Los cargos contra  Abbie Hoffman, Jerry Rubin, David Dellinger, Tom Hayden, Rennie Davis, John Froines y Lee Weiner por traición, incitar al desorden público y otras variantes de terrorismo, les aseguraba no ver la luz nunca más.  El juicio fue un circo de medios, así como Charles Manson lo había hecho, los acusados hicieron suyo el momento, las cámaras que estimularon su popularidad anteriormente, ahora les permitían aprovecharse del escenario conocido como Amerika. A todas las audiencias durante el juicio, Rubin se presentó con el torso desnudo, un cinturón con balas cruzado en el pecho,  portando un rifle de juguete (mismo modelo que utilizaba el ejército de EUA) y con una capa. En otra ocasión asistió disfrazado de Santa Claus mientras portaba armas de juguete bastante realistas, lo que suscitó que los niños de Estados Unidos lanzaran la pregunta a sus padres: ¿Porqué Santa estaba siendo acusado? El payaso de la revolución hacía su debut en su propia serie de televisión, un reality que culminó con la liberación de los acusados.

 

American social and political activist Jerry Rubin (1938 – 1994) stands shirtless as a he holds an M16 assault rifle above his head at the intersection of St Marks Place and 2nd Avenue (view is looking north) in the East Village, New York, New York, September 28, 1968. He wears a beret, a bandolier, and a bell necklace. (Photo by Fred W. McDarrah/Getty Images)

 

Por si fuera poco, Rubin termina esta historia como uno de los más grandes, después de todo lo vivido, arroja sus ideales a la basura, le da la espalda a sus antiguas convicciones y decide invertir en la compañía Apple en 1977. Posteriormente sería parte de Wall Street, y más adelante organizaría fiestas empresariales en el Studio 54, ganado 600 mil dólares al año. A mitades de los noventa fue atropellado por un auto, murió días después.