Basal, kaiju de sofubi creado por cEvin Key

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William Crompton, mejor conocido como cEvin Key, es uno de los artistas más prolíficos del subterráneo canadiense que se encargó de consolidar a Skinny Puppy como uno de los actos más influyentes en la escena industrial global.  Su excelso manejo de sintetizadores analógicos y digitales sumado a su pasión por la tecnología, lo llevaron a desarrollar sus propios dispositivos bajo el formato eurorack. Su obra está diseminada en decenas de proyectos musicales como; Cyberaktif, BananaSloth, Doubting Thomas y Download, por mencionar algunos, mientras que del lado de los soundtracks realizó temas para; “SubUrbia” (1996) de Richard Linklater, “Bad Influence” (1990) de Curtis Hanson y “Manson Family” (1997) de Jim Van Bebber. Por otro lado, desde la muerte de Dwayne R. Goettel “Beat Master Duck”, cEvin asumió el control del sello Subconscious Communications.

Después de esta breve introducción, nos trasladamos a la radioactiva tradición de la cultura japonesa para encontramos con las bestias gigantes conocidas como Kaiju, mutaciones y errores del pasado nuclear que nos trajeron personajes inmortales como Godzilla, por mencionar al más icónico, sin embargo, se trata de un extenso universo de criaturas que son héroes y villanos de un género fílmico de culto dedicado a los colosales monstruos. En este panoráma, los Sofubi son juguetes japoneses que materializaron el Kaiju en la década de los sesenta, están fabricados con vinil suave conocido como sofuto biniru, al contraer estas dos palabras se creó el término Sofubi. Como todo lo que sucede en Japón, al pasar los años, los artesanos del juguete se fueron consagrando como auténticos artistas y escultores, hoy, la creación de juguetes por medio de esta técnica se le conoce como art-toy gracias a artistas contemporáneos como Michael Lau o Brian Donnelly. 

Como algunos de ustedes saben, cEvin se enfrentó en la segunda década del 2000 con un carcinoma de células basales, un tipo de cáncer de piel en el rostro, lo cual le exigió someterse a una intervención quirúrgica. La operación tuvo como objetivo retirar dichas células a través de un proceso complicado tanto para medico como paciente,aún con el riesgo, el procedimiento fue un éxito y la extracción de esta mutación de células cancerígenas se materializó en uno de los proyectos más creativos, emocionantes y coloridos de cEvin Key; Basal el extraterrestre Kaiju.

Basal nació hace muchos años con un orígen desconocido, y de alguna manera mutó en forma de carcinoma celular en la piel de cEvin y allí estuvo alojado durante algún tiempo hasta el momento de la cirugía en 2016, cuando fue removido del interior del músico. Mientras se recuperaba de la cirugía, Key se dedicó a diseñar a Basal y así fue como el Cancer Totem Boy nació. Le tomó bastante tiempo esculpir la figura, para lo cual recibió consejos y ayuda de su amigo Paul Kaiju, cuando el diseño de Basal estuvo listo, lo mandó a Koeneji, ciudad japonesa donde Paul reside.

Desgraciadamente Basal encontró un final abrupto e inesperado durante un incendio en la fábrica de moldes de vinil, cEvin estaba seguro de que todo su trabajo estaba perdido al igual que el de otros tantos artistas que tenían sus moldes y diseños en aquella fábrica abrazada por el fuego, por suerte, su amigo Goran Sadojevich le mencionó que si contaba con bocetos o dibujos podría recuperarlo, así que Goran de Unbox Industries en Hong Kong inició la reconstrucción en 3D de Basal. Al terminar la recreación se envió el trabajo al fabricante de moldes y al poco tiempo, Key recibió la tan esperada noticia de Shirahama Toy en Chiba, Japón, de que sus sus moldes habían llegado y después de dos años de espera al fin tenía la primera fotografía de Basal.   

La primera tirada fue pintada por Izumonster y Brian Mahony de Guumon para la convención Kaiju Ongaku 2018, celebrada en Tokyo, e inmediatamente se vendieron todas las unidades. Desde aquel entonces se han fabricado siete tiradas  por el maestro Shirahama en distintos viniles transparentes (clear vinyl), con distintos acabados cósmicos y marmoleados. Hasta ahora, la población de Basal ronda entre los 90 ejemplares en todo el planeta y se posiciona como uno de los art toys más buscados en el gremio debido a su belleza galáctica y su conexión con cEvin Key.      

En lo personal coloco a Basal como uno de los proyectos más ambiciosos e inteligentes de Key, si bien la música no está presente, su creatividad aflora con una conceptualización única de su enfermedad, el llevar un momento tan difícil de su vida a la materialización es un acto puro de un artista nato, una forma precisa de emanciparse y tener una perspectiva distinta de su padecimiento, y si a esto se le sumámos su pasión por el sofubi y el Kaiju, nos encontramos con una emulsión espectacular presentada en colores brillantes fuera de este mundo. 

Basal tiene un precio de 120 dólares y lo puedes adoptar en: www.subcontoy.com