fbpx

Louise K. Wilson, Audionauta

Louise K. Wilson, Audionauta
19 abril, 2016 admin

Estamos acostumbrados, como especie, a poseer un muy reducido espectro sensorial. Pero como la obstinación es lo nuestro, nunca hemos querido quedarnos limitados. Somos prácticos: nace la curiosidad y se crea la tecnología que la apacigüe. Así, Louise K. Wilson es curiosa del sonido y de sus caprichosas formas que burlan al desdichado oído humano. Entrometida en los rincones sonoros terrestres y extraterrestres, se ha valido de tecnología que ella misma fabrica y/o modifica (o toma prestada de la NASA). Donde sea y en las condiciones que sean: en un submarino nuclear, bajo del agua, en gravedad cero… Louise comprueba que el abuso del fisgoneo en la acústica del espacio ofrece algunas experiencias sónicas insólitas.

 

b4118e_4812228ff31e4bcbaf5f156045059160

 

b4118e_872b3ac4764b427e8365c2e15c956534

 

Sus atmósferas sonoras se componen de lo “inaudible”. Hahn Raum fue una instalación en la que se simuló a gran escala un efecto acústico-cerebral. A partir de la reproducción de un discurso desde un disco de 7”, a través de cuatro amplificadores sonando simultáneamente, con una diferencia minúscula de tono entre sí, Louise K. Wilson creó algo así como una habitación binaural: la claridad de la voz en un tono se mezcla con las otros tres, y esas cuatro frecuencias distintas entre sí crean un quinto, sexto y hasta séptimo sonidos perceptibles constantes (sin contar los que sean imperceptibles por el oído humano y por la tecnología de Louise), parecidos a unas cuerdas cimbreantes. Cuando se hace a escala individual, con auriculares y tonos ligeramente distintos en cada oído, el entorno sonoro tonal abstracto es tan cerrado que físicamente se sienten retumbar vibraciones muy sutiles en el cráneo, mientras se escucha un sonido que recuerda a los armónicos que emiten los cuerpos celestes, la música de las esferas.

 

b4118e_a707b168b598418e85fde8c5f79be28e

 

b4118e_f86b971413594f449a78b26563da19bc

 

A Record of Fear es un levantamiento de sonidos que se realizó al aire libre en el Faro de Navegación de Orford Ness (UK, 1929), ubicado en un antepaís que actualmente es un intento de reserva natural con pocas esperanzas, que sólo guarda polvo y ansias de reverdecer. No hay más que quienes están a cargo de la zona -que quedó abandonada y sin función desde la década de 1960-, algunas aves que pasan por el lugar y un par de bases militares que llegaron a ser usadas durante la realización de pruebas de la bomba atómica. El viento en Orford Ness es distinto y desolado. Al ser activada la señal de transmisión del Faro y, por supuesto, no tener respuesta de navegación, los micrófonos ultrasonido registraron un efecto de iteración que suena muy parecido a otras formas sonoras que han grabado satélites en el espacio. No se descarta la posibilidad de atracción de frecuencias sutiles del exterior, que emitirían su propio sonido.

 

b4118e_ec4222372c1b4a79af1dc755be6b3626

 

Lo seguro es que seguiremos con nuestras limitantes sensoriales,  y que tendremos que seguir valiéndonos de estos rodajes sonoros de las cosas reales, y quizá recordar que el entorno del exterior es este mismo que está tocándonos la piel.