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Marco Ferreri y la realidad de la ficción: I LOVE YOU

By in Cine, Visiones de Ubu

Es difícil ver una película que nos provoque una aneurisma cerebral por desconcierto viviendo en la Ciudad de México, y mucho más después de viajar tantos años por el metro a todas las horas posibles. Te vuelves inmune a la incoherencia del compartimiento humano y a la falta de lógica en la realidad más simple. Aún así, existe Marco Ferreri, un cineasta que puede tergiversar la realidad sin caer en la fantasía y taladrar tu sistema cognitivo. Adiós al Macho (1978) fue mi primer encuentro con el director italiano, tuve una conmoción inmediata gracias a ese film donde Gérard Depardieu es violado por un grupo de actrices de teatro, Marcello Mastroianni se vuelve su comparsa mientras cuidan a un chimpancé bebé y descubren un King Kong muerto en la bahía de una ciudad en decadencia. Y aún con el simio gigante abotargado, no hay rastro de surrealismo o algo paranormal.

Político, crítico, apocalíptico, irónico, algo inclasificable. Ferreri desarrolla un imaginario donde todo es plausible, mientras que su narración respeta espacio y tiempo pero sin vacilar en ser visualmente agresivo e innovador; menos poético y más real-real, siempre movido por una rabia bien focalizada contra la sociedad moderna. Marco encontró en la provocación un portal que lo llevó a una nueva era cinematográfica, lejos de sus contemporáneos; 1973, Festival de Cannes, La Grande Bouffe hace vomitar a Ingrid Bergman durante su exhibición; Bergman era miembro del jurado.

Llegó a la década de los 80 con obras radicales; Ordinaria Locura (Bukowski), Historia de Piera (perversión de menores), El Futuro es Mujer (estas dos últimas con Hanna Schygulla) y I LOVE YOU de 1986. Aquí me detengo.

Estamos ante nuevos individuos que han encontrado la forma de satisfacer su ego y despegarse de la necesidad del contacto humano a través de un llavero con cara de mujer, que cuando silban dice: I LOVE YOU. La perdida de la razón, el triunfo del objeto y la virtualidad sobre lo humano, el hedonismo más maquiavélico ha llegado. Masturbación lingüística a costa de una especie de Inteligencia Artificial ochentera, incansable y por ello explotada; Día y noche, noche y día, no importa el momento, el hombre dicta a la cara de ojos azules soplando aire, y ella tiene que hacer lo suyo: i love you i love you i love you i love you i love you… entra una escena de interposición de imágenes y montaje violento mientras resuenan las palabras mágicas y se corre.

El protagonista establece una relación de pareja con este objeto, tienen momentos de entendimiento, una vida sexual, enfrentan problemas tan particulares como las infidelidades, y experimentan la separación. El hombre es castrado al perder la habilidad de silbar, su simulacro electrónico de mujer deja de ser su posesión, ahora es libre de su yugo de macho, algo imperdonable, ¡Salope! El macho tiene que poner sangre de por medio. Y mientras este argumento corre en pantalla, el free jazz, el blues, las percusiones africanas, el flamenco y el post-punk le dan giros ambientales a cada escena.

Si Ferreri hubiera conocido los stories de instagram o el uso porno de snapchat y el efecto redes sociales en lo individual y colectivo, los chatbots, y todo el alcance de la inteligencia artificial, se hubiera llenada de rabia, nutrido de nuevas ideas y esta película no sería tan sorprendente. I Love You nada tiene de Sci-Fi pero habla del futuro, del futuro de las relaciones afectivas, de la masculinidad estática, de la violencia de género, de la tecnología y los trastornos que provoca en el comportamiento humano, de miles de futuros que dependerán solo de tu manera de unir los signos de esta historia. Así de claro y libre es su cine.

¿Qué tan encadenado estás a las palabras: I LOVE YOU? ¿Estas son el lugar común más alienante de nuestra época, una especie de arma del neo-puritanismo? Su cine abre más preguntas en lugar de fortalecer cualquier tipo de dogma y eso es invaluable. Todas sus películas, tienen un aura extraña, como si vinieran de una época alterna, y son impredecibles, auténticas entidades de significantes poliformes. Esta sensación futurológica, según le explica J. G. Balllard a Val Vale, se logra al mantener el sentido de continuidad temporal, lo que crea una impresión más fuerte del futuro, una ciencia ficción más exacta.

Marco Ferreri fue un genio narrador que frente a los medios de comunicación decía que era 50% misógino y 50% feminista, pues claro, él es un oxymoron humano, y fue gracias a su dualidad consciente que pudo crear obras críticas, éticas y perturbadoras, algo muchas veces incompatible. Películas sin conclusiones pero con objeciones y cuestionamientos, puñaladas de aforismos o no aforismos -tú decides- que te obligan a cuestionarte, ningún concepto está fijo en su estructura de imágenes, “Nada es verdad, Todo está permitido”.

Ve la película no te arrepentirás y si quieres vivir la experiencia completa puedes comprar por EBAY el llavero del amor. bit.ly/2UGxuny