Para Ver, Cierra los Ojos: Jan Švankmajer, Alquimista del Cine Checoslovaco

Para Ver, Cierra los Ojos: Jan Švankmajer, Alquimista del Cine Checoslovaco
4 abril, 2018 D. Lazarini

La posición del maestro checo en la animación experimental siempre ha sido ovacionada, pero cuando trasladamos su obra al contexto de las obras inmortales (Tarkovsky, Zulawski, Welles) su trabajo queda relegado y encasillado en la “animación”, impidiéndole competir al parejo en las “grandes ligas”. Jan Švankmajer siempre encontró desenlaces desproporcionados en la balanza de la supuesta crítica especializada, aunque la apreciación y disección de su obra revelan la gran delicadeza y empeño que significó producir su películas a través de la censura y la política en contra de la preservación del misticismo en Praga, ciudad por excelencia dueña de tradiciones mágicas y ocultistas.

Honor a quien honor merece. La editorial española Pepitas de Calabaza realizó la magnífica tarea de traducir por primera vez al castellano textos de Švankmajer, una colección de escritos y entrevistas bajo el título “Para ver, cierra los ojos”, libro donde el cineasta impulsa la improvisación, el automatismo y la sinestesia en busca de la iluminación cuadro por cuadro.

Elegante edición con fotos e ilustraciones de sus más salvajes trabajos que intercalan texto al ritmo de sus películas, con gancho y astucia nos sumerge en la interesante y admirable búsqueda de la naturaleza humana, de la cámara y de los objetos, tres aspectos de fundamental relevancia en toda su obra, la técnica y metodología del proceso de filmación es descrito de pies a cabeza, la crítica que lo ataca y difama por su exacerbada acción y movimiento se olvida que en cada cuadro gesta de manera espontánea y torrencial un bombardeo de sensaciones, no solo imágenes; “Trigger emocional” que estimula al receptor, ese fue su principal motivo para hacer cine, todo su talento se ve volcado en esta peculiar demostración de arte impuro, el mago del frame checoslovaco.

 

Los textos desarrollan una visión justa de su obra desde su perspectiva como autor, nos habla de su cine y los obstáculos que trataron de desmoralizarlo y destruirlo; fue vetado de toda productora y sufrió la absolutista prohibición de no realizar cine nunca más, imposición que por suerte solo duró unos años hasta que regresó más fresco que nunca. En “Para ver, cierra los ojos” apreciamos el valor que da a esta etapa de suspensión fílmica forzada, en ese entonces regresó a sus inicios en busca de inspiración, las buena memorias y enseñanzas que obtuvo en la facultad de marionetas de Praga siempre lo revitalizaron, aquí narra ampliamente su acercamiento a las artes plásticas y su desarrollo del tacto, sentido que yuxtapone con lo que él denomina “pornografía de objeto”, una estimulación directa de los sentidos.

La recopilación de textos hace un gran trabajo de retrospectiva que inicia por las influencias, entre ellas la de Giuseppe Arcimboldo, una de las semillas que germinaría como la base de su obra; el collage y la acción de acumular es una práctica que se funde en todas los medios artísticos que Jan utiliza, al final todas acaban siendo montadas y combinadas en el cine, la Mixer de la realidad y la ficción.

La vida interior de los objetos y la historia detrás de ellos, así como la de aquellas personas con las que interactuaron, además de las circunstancias, son materia prima de gran valía; el autor cree firmemente que el objeto almacena la esencia de los instantes con “carga emocional” que dota al objeto de cierta particularidad y actitud, así la animación es empelada como hechizo que da vida a lo que aparentemente carece de alma, cada objeto que se utiliza en los films de Švankmajer tienen una historia que los acompaña, han pertenecido al director durante décadas hasta que llega el momento de contar su historia.

 

“Las posibilidades que brinda la tecnología actual, especialmente la de punta, permiten asegurar para el futuro próximo el auge de una masturbación de masas, frente a la cual la experiencia solitaria del masturbador del siglo XIX o de principios del siglo XX aparecerá como una supervivencia del pasado preindustrial. ”

 

Hay un punto clave que no se debe pasar por alto; su amplía filmografía no sería lo que hoy conocemos sin la ayuda de su compañera Eva Svankmajerová, otra brillante artista, obsesiva, coleccionista y realizadora, muchas de las obras y cuadros que protagonizan sus películas son creaciones de Eva, juntos formaron un equipo de alquimistas que se mantuvo encendido hasta “Sílení”(2005), la ultima película  donde trabajaron juntos.

 

La obra de Švankmajer escupe sobre la sociedad que se arrodilla nuevamente ante la represión y manipulación, un respiro de libertad, un frame de anarquía emocional pura, un acto revolucionario que se revuelca de asco frente a la perdida de los valores mágicos de la vida.

 

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