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Pinche Paleta Payaso, No Hay Pecado Nuevo

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Es curiosa la forma en que conectas con los libros, es una cosa predestinada el que estén o no en tus manos, el que entiendas o mal entiendas, y en el mejor de los casos que los disfrutes. Comencé Pinche Paleta Payaso un día viernes en un taxi rumbo a una sesión de punk anal sintético en Radio Educación, nada hubiese combinado de mejor manera con el libro de crónicas de Adrián Román, donde al inicio ya hay mención de vicio y madrazos; así deberían comenzar todos los libros, con un golpe en la cara.

Su fascinación por el box abre, divide y cierra el libro, un punto unificador que también es un gancho a mi memoria. Mi abuelo era fanático, mi padre fu amateur, su hermano peleó los guantes de oro con el Mantequilla Nápoles, perdió por decisión, se casó y dejó los golpes. Mi padre contaba muchas historias sobre el box, en alguna de ellas el “Puas” Olivares visitaba la casa de mi abuela junto al “Marinero” Celis. En mis recuerdos, el “Puas” va unido con Carmelita Salinas en “La Pulquería”; este boxeador protagoniza el primer round del libro compilatorio. 

Adrián posee un gran sentido de la orientación y movilidad en el cuadrilátero de la narrativa, cambia indistintamente de piel como de tono durante sus 14 textos, lo que le permite obtener perspectivas peculiares, pasa de la primera persona a una inclusión interactiva de personajes que analizan la visita de los Rolling a Cuba, urga en en el universo del box y el hip hop nutriendo la historia con batallas personales intengradas audazmente. Un tal Hank, decía que muchos escritores se olvidan de hacer su trabajo, que es contar historias, y me parece que la crónica es un medio con el potencial para revivir la literatura. Pinche paleta Payaso le dice adiós a las tediosas florituras gramaticales y la pomposidad de las figuras retóricas, aquí hay sustancia corrosiva unida con sensibilidad irónica, historias en su más puro esplendor.

Gran parte del libro ofrece un panorama deslumbrante de un mundo ignorado por muchos, aquí los espacios son primordiales. Román afirma que todos los chilangos somos underground, y se encarga de dar fe de ello. Los sets de fantasía cinematográfica que se describen son solo los territorios inhóspitos que sostienen al D.F., esos lugares donde todo es posible. Incluso en el extranjero se encarga de volver a la tierra que lo llama, la zona roja le tiende su calidez a donde quiera que vaya, el tufo de mota, el rush de la coca y el alcohol ambientan sus letras. 

Siempre me entusiasma leer mexicanos que abordan el vicio, la desesperanza y la frustración con un toque de cinismo, abajo la sufridera al estilo Beatriz Sheridan que abunda en el aire, el autor se sitúa lejos del romanticismo de los cronistas tradicionales. Las experiencias fascinantes que ofrece el mundo de la droga contribuyen al dramatismo de las narraciones que muta en múltiples formas; amor, anhelo, resentimiento y traumas. Es valioso que el aspecto de los vicios no se revista de lastima, maldad o de sofisticación postmoderna, es lo que es, ahí está y ahí ha estado siempre. 

Después de 14 crónicas de estilo mutante, el libro cierra con una batalla con el “Finito” López que es conmovedora, le da vuelta a la realidad y estructura, vemos una entrevista inteligente y propositiva, un ir y venir de golpes-ideas que nos deja ver todavía más del autor, saber más sobre el campeón y obtener un gran relato. Curiosamente el “Finito” es el boxeador favorito de mi madre, vi muchas de sus peleas en VCD con ella.

Pinche Paleta Payaso como unidad, es un testimonial encausado por un destino saturniano, intenso pero frágil, que exhibe con naturalidad la carne viva de la experiencia, alcanzando un valioso grado de universalidad. La ciudad y sus gurús urbanos impulsan libros como este: “Escribe de a deveras. Todo lo que te pase. Todo, y di la neta. Sin vergüenza ni pena. No hay pecado nuevo”, estas palabras dichas por un Padrino pueden sintetizar lo que leerás en la compilación “Pinche Paleta Payaso / Crónicas de un Chilango”. Si no te reconoces en algún momento en sus historias, tal vez no eres chilango.

El nuevo puritanismo clama por que sientas culpa por tus vicios, normaliza fumar crack en lunes si trabajas en una agencia de publicidad, mientras sataniza monear en la calle. Pero siempre habrá resistencia y la editorial Discos Cuchillo está dando salida a esas voces que desprecian el conservadurismo.