Sprinkle Brigade – Agentes Virales de la Mierda Restaurada

Sprinkle Brigade – Agentes Virales de la Mierda Restaurada
6 mayo, 2016 Gerardo Peralta

Es bien sabido que el humano siempre ha querido imprimir por medio del arte los sentimientos y pensamientos más profundos, ya sea enalteciendo el espíritu por medio de la belleza apuntando hacia la perfección o destruyendo los vestigios de valores caducos utilizando conceptos disruptivos e innovadores, y en esta última categoría existe una gama muy amplia de artistas provocadores, que tal vez con pésimo gusto para algunos, pero con mucho estilo y muy bien justificado han logrado posicionar los fluidos y deshechos que emanan de cuerpos humanos o animales utilizándolos como materia prima para la creación de cualquier obra.

Los ejemplos a lo largo de la historia son amplios, desde Piero Manzoni y su mierda de artista enlatada, Andy Warhol y sus piss paintings o los salpicones de semen en el Partenón a cargo de Roger Hirons, sin dejar de lado textos repulsivos y majestuosos a cargo de Bukowski o Genet; incluso Millie Brown, una reciente imitadora de poca monta que alude a Pollock, quien ingirere leche con tintes de colores glorificando los desordenes alimenticios provocándose el vómito sobre el lienzo… o Lady Gaga.

Pero ellos, aunque muy distintos uno del otro, se lo tomaban muy en serio.

Piero Manzoni:  Mierda de Artista, 1961.

 

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Andy Warhol: Piss Painting, 1961.

 

El arte está muerto, y Sprinkle Brigade, un colectivo de jóvenes neoyorkinos conformado por The Stylist, The Closer y The Shepard, dejando atrás cualquier pretensión artística han explotado las redes sociales e internet con gran éxito la simple premisa de que en todas las calles del mundo, desde Suecia hasta cualquier pueblo sub desarrollado cuenta con deshechos sólidos caninos, y que por supuesto, nadie hace nada por erradicarlo. Así que sin mayor remedio y bajo el slogan “Just leave it. We got it”, se tomaron la libertad para dotar de vida a un sin fin de mojones, vandalizandolos y embelleciéndolos con dulces, juguetes y demás artilugios por las urbes más importantes del planeta, dejando a su paso creaciones efímeras que paradójicamente son removidas debido a que se consideran obras de mal gusto.

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Y lo son, ahí el éxito. Queda demostrado por inocente que parezca que la gente y las autoridades poco a poco han ido perdiendo aberración a la mierda, al grado que ya es parte indispensable en el día a día, acentuando que la fascinación por la destrucción de creaciones ajenas sigue siendo el objetivo primordial de una sociedad que no acepta más que caca.

Aunque este colectivo no existe más, han dejado su legado en galerías alrededor del mundo, y han participado en documentales como “The Fabulous Story of Poop”, aparte de publicar su
único libro “Sprinkle Brigade, Vol 1.” en 2007.

Sin duda alguna para muchos es un acto de mal gusto y para otros una broma que se extendió hasta darle la seriedad de un trabajo pseudo-artístico, pero lo que es verdad es que la gente ama la mierda, ya sea reposando en el WC de su casa o ridículamente adornada por ideas infantiles.

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