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Super-Electric, Stereolab y la modulación del avant-pop 

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Los noventa fue una década que inició —musicalmente— marcando diferencia entre instrumentos electrónicos que habían ganado presencia al frente de la música pop de los ochenta y la clásica alineación de una “banda” con bajo, guitarra y batería que sorpresivamente regresaba y mutaba para redefinir el concepto del star system. Por otro lado, como peces fuera del agua se encontraban lxs que se desentendieron de la confusión de preferencias en el uso de equipo para la creación, dedicándose a mezclar los elementos de construcción; proyectos como My Bloody Valentine o A.R.kane seguían utilizando el viejo modelo de “banda” vitaminando su gear con una serie de pedales para procesar la señal, elementos que conceden magnificar el campo de disolución de percepción sensorial, en paralelo, otras propuestas estaban incluyendo viejos sintetizadores a su sonido retomando ritmos clásicos como el motorik aderezados con secuenciadores que mecanizan el sonido de un mantra híbrido, como lo hace Sukia, y en mayor y perfecta harmonía Stereolab

Stereolab se fundó en 1990 por Tim Gane y Sadier, ambas criaturas coincidieron en Londres. Gane pertenecía a McCarthy, banda de Essex con Gary Baker, John Williamson y Malcolm Eden; en la etapa final se uniría en las vocales una cantante francesa llamada Laetitia Sadier, quien inició un romance con Tim que duró más de una década, McCarthy llegaría a su fin y ellos crean Stereolab, nombre que tomaron la línea de lanzamientos dedicados a las grabaciones de efectos especiales del sello discográfico Vanguard Records.

1990 es un gran año para transformar el rock & roll y disolverlo en la presencia de los acentos que alguna vez accionaron los estímulos de su grandeza, si bien el proyecto se forma ese año, es hasta 1991 que el mundo conocería el primer EP de Stereolab, burbujeante y eléctrico, la energía se transforma en música, la calidez del sonido analógico  destacan en Super-Electric sencillo lanzado en vinil de 10 pulgadas para el sello Too Pure, casa formada por Richard Roberts y Paul Cox quienes comenzaban con el sueño discográfico con un par de lanzamientos de la banda Th´Faith Healers donde se encontraba el baterista Joe Dilworth, quien después pasaría a formar parte de la primera encarnación de Stereolab. 

 

Too Pure tenía cierta notoriedad por la propuesta que ofrecía, la bomba llegaría ese mismo 1991 cuando presentaron Dry, el primer sencillo de PJ Harvey, situación que sin duda, fue consecuencia de la inversión económica que Ivo Watts-Russell —fundador de 4AD— realizó al sello, ese mismo año aparecen otros dos sencillos de Stereolab; Stunning Debut Album y Super 45, ambos editados por el propio sello de Tim y Laetitia, Duophonic Super 45s, un espacio que fundaron para editar material de carácter no comercial de Stereolab y apoyar a otros artistas y proyectos como Arcwelder, Herzfeld, Tortoise y Yo La Tengo. 

Para 1992 aparece su primer entrega de estudio; Peng! El disco que englobó todo lo que representaría el proyecto; un ardua emulsión lo-fi entre subterráneo y pop que conviven en armonía durante los once temas que dan vida a su primer Full Lenght Album, siendo el título una onomatopeya alemana del equivalente de ¡Bang!, un guiño al krautrock y a la (re)construcción de significados del Avant Pop, una conexión directa con los ancestros que abrieron las puertas de un camino que estaban por cursar. 

 

Si bien White Noise, Slapp Happy o Chrisma habían obtenido un sonido muy similar al de Stereolab, fue hasta la década del noventa que el oído colectivo estuvo listo para asimilar una propuesta que se venía gestando desde hace treinta años, un laboratorio sonoro donde se procesaron los materiales y muestreos registrados durante tres décadas para generar una sustancia compuesta que oxidaba el presente insertando elementos del Mellotron o Mini Moog, mientras sencillos acordes de guitarra activaban el potente activo lo-fi de la simpleza más compleja, después del Peng! y sus numerosos sencillos —todos diseñados por escultor suizo Antonholz Portmann— vendrían sus primeros split’s en colaboración con Guitare Boy y posteriormente con la banda Submårinér en un flexi disc transparente de siete pulgadas para el fanzine Spacewatch, uno de los objetos más cotizados por los fans de Stereolab, al que le siguió la aparición de su segundo material de larga duración. 

 

The Groop Played “Space Age Batchelor Pad Music” Un completo homenaje a sus tradiciones más firmes, en este caso al sello discográfico ya mencionado Vanguard Records, que lanzó en 1960 el disco de Antonín Dvořák y Vladimir Golschmann New World Symphony No.5 In E Minor, material del que prácticamente roban la portada, solo variando en los colores, las frecuencias y modulaciones del sonido y sus representaciones gráficas son utilizadas con cínica emulación, sin esconder sus orígenes, Stereolab comienza una nueva etapa de exploración musical que divide en Easy Listening para el lado A y New Wave para el lado B, una vez más para el sello Too Pure. Ese mismo año aparece su tercer material de estudio, Transient Random-Noise Bursts With Announcements. Su micro-universo de pop “vanguardista” se nutre de lo más exclusivo y subterráneo de la música no-popular gracias a los magistrales sampleos de la obra de compositores veteranos como Hugo Alfvén o Emile Reissdorf; esta vez la entrega es para una versión mejorada de su sello discográfico personal Duophonic Ultra High Frequency Disks.

 

1960

 

1993

Una banda que logró insertarse en la cara de la cultura popular sin comprometer sus convicciones y amor por lo experimental, así como John Cassavetes colocó el cine más experimental en las salas comerciales, Stereolab logra procesar la información y convertirla en un lenguaje que mantiene las propiedades básicas de la meditación subsonica, una propuesta única que no te puedes perder en sus próximas presentaciones en México, la primera en el foro Indie Rocks el próximo jueves 24 de octubre y el sábado 26 durante las celebraciones del festival Hipnosis.