Vómito, Sangre y Mutilación en la Ofensiva Trilogía de Valentine Lucifer 666

Vómito, Sangre y Mutilación en la Ofensiva Trilogía de Valentine Lucifer 666
2 mayo, 2017 D. Lazarini

Cine que vale una mierda: es el denominador común que se encuentra en las reseñas y cítricas de los supuestos especialistas de la cinematografía contemporánea que se han tomado el tiempo de enfrentarse cara a cara con el trabajo del canadiense “Lucifer Valentine 666”, seguramente no estén muy lejos de tener la razón, sin embargo hay otros punto a revisar en la repugnante, violenta y visceral filmografía de este particular realizador.

Considerado el padre del “Vomit Gore”, sub género que obtiene sus raíces de la “Emetofilia”, (parafilia en la que el vomito ocasiona placer) y del “Maxhardcore’s”, (actor, productor y director pornográfico de culto responsable de material que suele rozar con los limites de lo “pornográficamente correcto”. Max fue la mente que inventó el género del “puke-fucking”, este consiste en ahogar a la persona que te la está chupando; “Gag o Gaging”, es ir lo más profundo que puedas hasta alcanzar la asfixia, cuando ésta inicia es simple llegar al final y tocar fondo, lo que ocasiona vómito instantáneo llevándonos al siguiente nivel: la penetración, en este paso se utiliza únicamente como lubricante los jugos viscosos y ácidos de la regurgitación. A estos dos conceptos sumémosle todo lo que ya sabemos acerca del “Cine Gore”; extrema ficción en la que se recrea la violencia y la mutilación.

 

 

Teniendo las cartas bajo la mesa no es difícil imaginarse de que va el cine de Lucifer y el porqué del asco de algunos de los espectadores. No es un cine apto para estómagos débiles, ni para puristas cinematográficos, sus películas están plagadas de errores de continuidad y verosimilitud depositando todos sus esfuerzos en el rojo banquete visual que recorre nuestras emociones y suscita preguntas clásicas como: ¿por qué mierda estoy viendo esto?, o ¿por qué mierda no me expuse a esto antes? En esta sabia y grotesca combinación entre asesinatos, violación y vomitada, Valentine logra dar nueva vida a un género del cual obviamente los elementos han sido muy gastados, los recursos del cine Gore han sido explotados y reutilizados desde hace muchos años, y para los especialistas o adictos al género es muy difícil encontrar una nueva cinta que cambie vidas, o por lo menos ofrezca nuevos puntos a explorar en el grotesco espectro de la cochinada.

 

 

Valentine inició su carrera con tres películas que se posicionan como una de las trilogías más desgraciadas, asquerosas y repugnantes de las historia del cine Serie B, la primera de ellas, la que lo colocó en el mapa fue: “Slaughtered Vomit Dolls (2006)”, el realizador comentaría en una entrevista para “The Larval Lounge” que durante un viaje a Finlandia vistaría a unos amigos con los cuales se expondría a un maratón de “Maxhardcore’s”, después de días de continua visualización de los clásicos de Max, se daría cuenta que amaba la profanación y corrupción de aquellas increíbles modelos, las secreciones que aparecen en los ojos, la mucosa ocular que precede al vómito, serían situaciones que tendría que explayar y trabajar a detalle en su obra personal. Poco a poco se volverían esos detalles los protagonistas de sus películas,

 

 

Para la segunda parte de la trilogía se nos presenta: “ReGOREgitated Sacrifice (2008)”; las alucinaciones por tanto vomitar atacan la vida de una joven chica, que ha invertido demasiado tiempo en el arte de la regurgitación. El diseño sonoro es otra de las cuestiones a revisar en el trabajo de Lucifer, desde la primera parte dejaba en claro que la música es un elemento importante en sus películas, más aun cuando tu mismo la fabricas. Estamos habando de un realizador que dirige, edita, produce y compone su “Original Score”. En esta segunda entrega nos da oportunidad de adéntranos en los paisajes sonoros, la impresión y repulsión que causa la primera es un elemento que obstaculiza la apreciación del audio, pero en ReGOREgitated Sacrifice el espectador ya se encuentra un tanto familiarizado con el estilo permitiéndole percibir otras cuestiones fuera del plato fuerte.

 

 

La tercera y final película: “Slow Torture Puke Chamber, 2010”, continua en el ambiente de la vomitada. El trabajo de Valentine siempre se encuentra acompañado del satanismo, el cual tiene un papel casi protagónico en su filmografía, digo casi porque el verdadero protagonista es el vómito mezclado con sangre,y  para esta puesta en escena no es la excepción, la película es un aterrizaje de las dos primeras propuestas, solo que más confusa y cochina que las dos antecesoras, la brutalidad y los jugos gástricos siguen haciendo gala de presencia de la tan esperada o tal ves no parte final de la Vomit Doll Trillogy.

Si hay algo que reconocer de Valentine Lucifer 666 es haber inventado un nuevo género, eso es algo que ninguna censura, ni purista, ni nadie en esta vida le puede arrebatar.

 

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D. Lazarini