Yoko Ono: Transformando el Odio en Kraut

By in Música

Una de las cosas que más me satisface en esta vida es la oposición: la voluntad de nadar contra la corriente en una cloaca a la que denominamos sociedad, la fuerza de soportar la adversidad y enfrentarse a la preferencia popular, así es Yoko, una mujer en total postura de experimentación y lucha. Artista que desde sus inicios ha buscado la forma de innovar su sonido y su ideología sin importar que tantas pedradas le lance la vida. Su infancia la vivió escapando de la guerra junto con su familia hasta principios de la década de los cincuenta cuando se establecieron en Nueva York. Ono frecuentaría el círculo bohemio neoyorquino, grupo al que aspiraba ser parte, su primera oportunidad se la dio el artista y compositor experimental La Monte Young, quien la apoyó prestándole su loft en la calle Chambers como espacio para que desarrollara y presentara su performance.

En la década de los sesentas se integraría al movimiento Fluxus y realizaría distintas colaboraciones con John Cage, en 1966 viajaría a Londres para conocer a Gustav Metzger y participar en las actividades del simposium sobre la destrucción en el arte.

 

cutpiece2

 

A sus 83 años, continua produciendo y tocando en vivo a pesar de que circulan videos donde sus presentaciones más recientes no lucen muy favorables y se le califican de vergonzosas o desafinadas, sin embargo, Yoko siempre ha estado de ese lado del espejo, desde sus inicios con Lennon, donde el prolífico compositor inglés la invitaba al escenario a pesar de las molestias que le ocasionaba a sus compañeros, como olvidarnos del clásico concierto: “The Rolling Stones Rock & Roll Circus”, donde incluso Eric Clapton (que por aquellos días se daba el lujo de realizar comentarios racistas) la ve con desprecio y asco. El público que en la actualidad desprecia y ataca a Ono, no percibe que se encuentran frente a una octogenaria que continua subiéndose a los escenarios a interpretar ese espectral y chillante sonido que siempre la ha caracterizado.

El odio injustificado que se ha generado alrededor de Yoko es producto de una muchedumbre de fanáticos, amantes e incondicionales de The Beatles, estos no entienden ni soportan que uno de los artistas más populares e influyentes del siglo XX haya decidido entregar su amor incondicional a una asiática que para los cánones occidentales o anglosajones de belleza no contaba con nada que se le parecería al concepto imperante, esto sumado al desprecio que los demás integrantes del cuarteto de Liverpool extendieron como una avalancha de energía negativa hacia la existencia de Yoko Ono, cuyo único crimen fue amar y llevar la música experimental al interior del circuito más comercial de la industria musical.

 

74f0d3cc94f3ce627be2ce134f615d58

 

Toda esa cantidad descomunal de odio y energía negativa es transformada y procesada por Ono en su música, que ocupa un lugar indiscutible y privilegiado dentro de la oposición contemporánea. Sus discos continúan desafiando, desafinando y derrumbado algunos muros de homofobia, odio y violencia en el espacio y el espectro. Para esta ocasión nos enfocaremos en su segundo material de estudio “Fly” de 1971.

 

r-879465-1370563503-2220-jpeg

 

A tan solo 90 días de su álbum debut con la Plastic Ono Band, John Lennon produciría “Fly”, el segundo material de Yoko, el disco fue grabado al mismo tiempo que Lennon grababa Imagine, y fue lanzado en funda doble en un set de dos Lps, el primero con un ritmo bastante digerible pero sin perder su carácter experimental que resulta acercarse y engranar a la perfección con el Krautrock alemán y el Motorick del Velvet Underground. El segundo es totalmente experimental y minimalista, contiene una clara influencia de su mentor John Cage.

El lado A y B de Fly se desenvuelven con la formula básica de CAN y NEU!, sencillo, poderoso, hipnótico, repetitivo, sin solos, sin coros, como una sustancia pura que recorre tu organismo en busca del balance con el espíritu. El álbum abre con “Midsummer New York”, un blues burlón y despreocupado que nos relaja y nos pone a tono para el segundo track, “Mind Train”, donde por casi diecisiete minutos la guitarra de John Lennon parece salida de la mejor época de “CAN”, en ocasiones la voz de Yoko suena más como un susurro que  de alguna forma sugiere una conexión telepática con Damo Suzuki, las piezas van sucediendo como paisajes con ricos cambios y texturas que se mantienen dentro del mismo beat constante y nebuloso que desaparece en flashes de gritos y riffs que se alejan kilometros del Rock anglosajón de principios de los setentas. Piezas como “Hirake” y “Don’t Worry Kyoko” mantienen esta línea despreocupada y velvetiana.

 

r-879465-1370563481-5544-jpeg

 

El segundo disco de Fly, propiamente el lado C y D, se encuentran cargados con la violencia del silencio y la brutalidad del minimalismo abstracto producto de su experiencia en Fluxus y el incondicional apoyo de Lennon. El material se encuentra dentro de las más altas expectativas de la música experimental y de vanguardia, paisajes que se crean a partir de su voz que se descomponen y dejan un rastro que es interceptado por un sonido próximo que se dirige al lugar de la acción, arreglos minimalistas con abundantes campanas y timbres que siempre terminan por ser absorbidos por el feed back de la voz que como una maldición regresa para cobrar sus deudas con las frecuencias previas.

 

r-879465-1370510726-2844-jpeg

r-879465-1370510717-7968-jpeg

 

El lado C despega con el tema “Airmale”, el cual es un claro ejemplo de la descripción previa, un sonido que se pierde en capas de voz, aúlla y se desintegra en la atmósfera comunicándose con frecuencias fuera del rango del espectro. El tema fue utilizado como el soundtrack de la película experimental filmada y dirigida por John y Yoko llamada “Erection”, cortometraje en el que se muestra el time-lapse de un edificio en construcción. Otro tema del disco que fue utilizado en otro de los films experimentales de Yoko y John, fue el que le da el título al disco, “Fly”, el cortometraje del mismo nombre tiene la duración del tema que es de 22 minutos y medio, y básicamente es una mujer desnuda a la cual se le para una mosca en distintas partes del cuerpo, la cámara realiza Close-ups en las diferentes partes donde se estaciona la mosca, y el fondo musical de Yoko explora y da espacio a sus posibilidades vocales llevándolas desde lo ridículo a lo más abstracto; Yoko y John definirían su película como una celebración del cuerpo humano.

 

tumblr_mcrcxmtdyh1qecnyfo3_1280

Fly (Film)

 

r-879465-1370563585-9110-jpeg

 

r-879465-1370563537-4645-jpeg

 

r-879465-1370479117-8421-jpeg

 

r-879465-1370479100-8019-jpeg