Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.
2 mayo, 2016

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

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Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

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The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

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The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

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The Visit to Ephesus

 

The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

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The Sleeping Venus

Paul Delvaux, un Sombrío Mundo entre el Erotismo, la Muerte y la Cuántica.

“La historia de cada una de mis pinturas de ninguna manera es interesante. La única cosa que cuenta para mí es fijar en el óleo o en el papel el impulso de la imaginación”

 

Es bien conocido que cuando un pintor alcanza su estilo existe una matriz por la que gira su obra, una escena ligada al tiempo y el espacio de la que algunos deciden ser parte y de la que otros a pesar de no pertenecer realmente, con el tiempo son vueltos parte, y en este caso, Delvaux juega en el segundo bando. A pesar de haber sido una persona icónica en el surrealismo, su objetivo primogénito era otro. En un principio su arquetipo pictórico apuntaba hacia el impresionismo y expresionismo alemán, es más, ni siquiera se llevaba bien con el idealismo político que el grupo bretón-centrista proponía para el movimiento. A pesar de esto, sus composiciones tardías tan altamente oníricas, llenas de mujeres desnudas, esqueletos y nocturnos escenarios alcanzaron la temática y el tratamiento necesario para ser incluidas o relacionadas fácilmente por el espectador dentro del movimiento.

Ahora, si de alguna forma pudiésemos seccionar el trabajo de este pintor seria en tres partes importantes:

*Las obras tempranas:

Se formó en la pintura en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en donde bajo la tutela de Constant Montald y Jean Deville aprendió las bases, sus primeras obras tenían dos temas principales: los paisajes y las mitologías. Realizó al rededor de unos ochenta cuadros fechados entre 1920 y 1925, todos ellos inspirados radicalmente por el impresionismo y expresionismo alemán, obras que se perderían en el tiempo y destruidas por su creador en un arrebato excesivo.

**Su en encuentro con Venus, la pintura cuántica y posteriormente con el Surrealismo.

Al rededor de 1926 y 1927 conoció a Giorgio de Chirico, hecho que puso a su concepción perceptual de cabeza. Este italiano fue el fundador del movimiento de la “Scuola Metafisica”, sus cuadros se enfocan en ambientes sombríos y abrumadores, arquitectura aunada a maniquíes y errores técnicos para crear espacios sugerentes en los que el receptor contribuya a la creación. En definitiva estos son los elementos que inspiraron a la mitad de los futuros surrealistas, en especial los cuadros que realizo entre 1909 y 1914, los cuales le dieron a Delvaux su fascinación real por las estructuras arquitectónicas.

Para 1932, Delvaux había evolucionado, y estaría llenando ya sus lienzos de mujeres desnudas inspirado también en una “Venus” que observó en una casa de curiosidades en la feria del Midi, en Bruselas, la cual mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas. En 1934 conoce a los surrealistas, la exposición Minotauro de Bruselas juntaría a la crema y nata de este movimiento: René Magritte, Salvador Dalí, Max Ernst, Joan Miró o Balthus. Esta exposición lo llevaría a adentrarse al círculo de los surrealistas, pero el siguió fijo en su influencia metafísica y el impulso erótico de su interior.

***El clímax de su arquitectura erótica y el renacimiento de los esqueletos.

Aquí es cuando su verdadero estilo encuentra salir a flote, todo el academismo del renacimiento, la arquitectura metafísica y el erotismo se combinan homogéneamente es sus lienzos. Esas fuertes fantasías son reflejadas en espacios irreales, columnas clásicas, construcciones urbanas y sombríos rincones que adornan a sus cada ves más desarrolladas venus, inexpresivas e hipnotizantes, a veces acompañadas de esqueletos que contrastan radicalmente el concepto de la vida y la muerte. Todos esos elementos juntos reflejan perfectamente la belleza pura de la existencia que va mas allá de esta dimensión y se dispara efusivamente hacia a los limites de la imaginación.

Después de todo, cabe señalar que su carrera jamás dejó de retar los paradigmas sociales. Su cuadro de la Crucifixión en 1952, lo llevaría a ganarse el odio del vaticano y sus colaboraciones no se limitaran a la pintura, incluso diseñó el vestuario del ballet Adame Miroir, de Jean Genêt.

 

Lunar City

 

The skeleton has the shell

 

Crucifixion

 

Crucifixion

 

Woman in a Cave

 

Dialogue

 

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The Sleeping Venus