Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.
2 mayo, 2016

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

61

 

71

 

81

 

 

 

 

Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

61

 

71

 

81

 

 

 

 

Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

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Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

61

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

61

 

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Salvador Dalí e Igor Wakhévitch – Être Dieu: Una Obra Suprema que Cayó en el Olvido.

Es innegable el aporte que ha dado el surrealismo a las diferentes corrientes artísticas desde su aparición y durante todo el resto del siglo XX, y Salvador Dalí, excéntrico genio del arte, sería uno de los tantos puentes entre el surrealismo y las generaciones venideras. En 1927 comenzó a escribir el libreto de la opera “Être Dieu” junto con Federico García Lorca en el Café Regina Victoria de Madrid, sin saber que años más tarde sería un punto de reunión para artistas de diferentes épocas y latitudes. El proyecto por diversas razones quedaría en el olvido, pero no por siempre, ya que retomaría el vuelo en 1974 cuando junto con el prodigioso músico francés Igor Wakhévitch, (reconocido por su destreza en la música de cámara y por dar un paso hacia nuevas tecnologías escribiendo piezas con sintetizadores moog y órganos electrónicos) dieran vida en París a una obra sin precedentes.

 

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Hablamos de una opera / poema audiovisual dividida en seis partes y con libreto del también español Manuel Vázquez Montalbán, (mismo que se terminaría a partir de las extensas conversaciones entre ambos) que reúne en un lanzamiento triple una mezcla de poesía y música experimental plagada de colaboraciones que enaltece el movimiento. Ya en su segunda etapa, la ecuación para este resultado se remonta a cuando en 1972, Dalí pintó “Autoretrato”, un collage de Mao Tse Tung y Marilyn Monroe que sirvió para darle forma al proyecto de manera visual. Ya entrando en materia de grabación, Dalí se negó rotundamente a seguir textualmente el libreto, argumentando con la ironía de su genialidad que “Dalí nunca se repite a él mismo”, haciendo de la grabación un infierno para todos los participantes.

 

Autoretrato, 1972

 

Múltiples personalidades del mundo del arte desfilaron en este ambicioso proyecto, como la inigualable soprano Eva Brenner, las actrices Delphine Seyring y Catherine Allegret, el talento de músicos como Jean Pierre Castelain y Francois Auger, sin olvidar la presencia del mundo del espectáculo como Brigitte Bardot y la antes mencionada Marilyn Monroe, ah…y la orquesta sinfónica de París.

Al final de todo este delirio provocado por la mente de Dalí, se recogieron en alrededor de 90 kilos de cinta una extensa colección de sonidos percutivos y electrónicos, discursos dramáticos, pasajes vocales excéntricos, rock progresivo, coros celestiales, efectos especiales y poesía, todo ello mezclado genera imágenes sonoras que aluden al nacimiento, muerte, reencarnación y demás temas objeto de la fascinación y estudio del genio español, mismas que se logran plasmar en un trabajo colosal que no sería lanzado hasta 11 años después con un tiraje limitado a 500 copias bajo el sello español Dolor del Estómago, donde además de esta pieza inimitable contenía un extenso booklet que hoy en día es casi imposible de encontrar. Se ha reeditado en CD por el sello español DCD en 1989 y por el sello alemán Eurostar en 1992. La música traspasa los límites de la convencionalidad en una producción cómica, erótica y grotesca definitivamente inclasificable.

 

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 11.26.18

 

Être Dieu es una muestra más donde “El Divino” se impone como Dios interpretando la historia de la creación, y aunque no fue para nada un éxito comercial como la mayoría de su trabajo, sí es un objeto de deseo para cualquier colecionista de vinilos, para todo amante del surrealismo y la obra de Salvador Dalí.

 

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